Chupinazo, pregón futbolero y gala de coronación para dar el pistoletazo a las fiestas

Actos festivos. A las seis de la tarde Guijuelo se congregaba en la Plaza Mayor para vivir en directo el comienzo oficial de las fiestas patronales
NEREA GONZÁLEZ

Más de un millar y medio de personas se apretaban en la recién remodelada Plaza Mayor de Guijuelo a la espera del comienzo oficial de las fiestas. Un arranque que desde hace cinco años viene marcado por un evento, ya casi convertido en tradición: el chupinazo. Petardos, tracas, música y un juguete en forma de dado gigante que volaba por encima de las cabezas de los congregados atraían la atención de los asistentes, en su mayoría, peñistas debidamente uniformados con sus pancartas, disfraces y camisetas distintivas que ponían la nota de color a la celebración.

Mucha expectación para aguardar la subida al escenario de Julián Ramos, alcalde de Guijuelo y encargado de sostener el proyectil que se elevaría en el aire para marcar con su estallido el comienzo de las celebraciones de Nuestra Señora de la Asunción. “Unas fiestas –dijo el primer edil– que no son de Guijuelo, sino más bien de todos los guijuelenses” y que comienzan con el deseo del alcalde de que sean “las mejores de la historia”. Para ello hace falta “que no sólo se disfrute como nunca” sino que además “se haga con cabeza y con control para que en estos días festivos no haya nada que lamentar”. Un deseo que expresaba sólo interrumpido por los gritos de “que bote el alcalde” que clamaba la Plaza al unísono y a los que Ramos respondió obedientemente.

La fiesta comenzaba a las seis de la tarde y ya no habría tregua para los guijuelenses hasta la madrugada. A las 22 horas las cinco candidatas a reina de las fiestas –las jóvenes Cristina Benito, María Martín, Marta Martín, Patricia Durán y Patricia Jiménez– eran presentadas en el parque del Pozuelo donde las asociaciones de la villa decidieron el nombre de la vencedora y la composición final de la corte.

A continuación, las miradas volvían a la Plaza Mayor para acoger las palabras de Isidro Díaz, un ex futbolista del Real Madrid procedente de Ávila pero guijuelense de corazón que pasó los mejores años de su infancia en la villa. El pregonero sólo tuvo palabras de cariño con los vecinos, recordando especialmente los años en los que sólo gracias a la ayuda desinteresada de los guijuelenses pudo continuar su carrera deportiva y salir adelante. Gracias, por ejemplo, a todos los amigos que le llevaban hasta la capital charra para que pudiera entrenar cuando fichó por el Salmantino.

Tras del pregón, la reina y su corte de honor recibían en público la corona y las bandas que acreditaban oficialmente sus títulos en medio del clamor de la Plaza. Después, la orquesta La Fundación se hacía cargo de la verbena que mantendría despiertos a los guijuelenses hasta altas horas de la madrugada bailando y disfrutando para cumplir el deseo de que, efectivamente, las de 2010, sean unas fiestas históricas.