Cerrado el asador insumiso, cuyo acceso quedó además precintado

Permite fumar. Una inspectora de la Consejería acudió también al establecimiento en la tarde de ayer con el objeto de certificar esta medida, con una vigencia de dos meses, pero “provisional y cautelar”
AGENCIAS
El Asador de Guadalmina de Marbella, que dejó fumar en el local en contra de la Ley Antitabaco, cerró y su puerta de acceso quedó precintada, horas después de notificarle la Junta de Andalucía la clausura provisional, desoída inicialmente.

El propietario, José Eugenio Arias-Camisón, dio a conocer su decisión a los periodistas pasadas las 21.45 horas, tras lo que los clientes que estaban en el establecimiento empezaron a salir al exterior.

Arias-Camisón anunció que quiere abrir otro tipo de establecimiento, que no ha especificado, donde se pueda fumar. Explicó que aceptó finalmente cerrar por consejo de sus abogados, que le han indicado que la clausura será durante “una semana como máximo”.

La cronología de los hechos fue la siguiente: agentes de la Policía Nacional se personaron en la tarde de ayer en el Asador de Guadalmina de Marbella, que se niega a acatar la orden de cierre de la Junta de Andalucía por haber dejado fumar en el local en contra de la Ley Antitabaco y que sigue funcionando con numerosos clientes. Los policías llegaron al establecimiento pasadas las 19.00 horas, aunque no pudieron entrar porque el propietario, José Eugenio Arias-Camisón, no se lo permitió al carecer de orden judicial, aunque sí ha dejado acceder al local a dos inspectores de la Junta.

Una inspectora de la Consejería de Salud había ido al restaurante a las 17.10 horas para comunicar la decisión administrativa, que se basa en el incumplimiento de “todos los requerimientos que le ha hecho la Autoridad Sanitaria”. El asador registró ayer una elevada presencia de clientes a la hora del almuerzo, muchos de los cuales permanecían esta tarde en el local y abuchearon a la inspectora que ha notificado el cierre, al tiempo que aplaudieron a la familia propietaria. Algunos de los clientes gritaron frases como “no se cierra” o “dictadores comunistas”.

Su intención era de no cerrar
Tras la entrega de la notificación, el propietario del establecimiento, recién llegado de Madrid, donde estuvo esta semana recogiendo firmas en apoyo a su insumisión, expresó a los periodistas su intención de seguir abierto pese a la orden de cierre. La consejera de Salud, María Jesús Montero, había anunciado ayer por la mañana la entrega de la resolución provisional de cierre del local y había advertido de que en caso de que no se acatara, procederían al “precinto provisional” de estas instalaciones. El dueño, para quien la resolución de la Junta supone una prevaricación, ha asegurado que defenderá su negocio “hasta la muerte”; que morirá “matando” y que si le cierran tendrán que llevarle “esposado”. Añadió: “Consiguieron lo que querían, que era que dejara de recolectar firmas por toda España porque saben que las voy a conseguir”. También afirmó que está en el uso de sus “derechos constitucionales como ciudadano”.