Cerca de un millar de fieles presenta a sus mascotas para la bendición

Alrededor de un millar de personas participaron en la misa, procesión, bendición y ágape en honor al patrón de los animales, San Antón, durante la mañana de la jornada de ayer.
Luis Ibáñez

Béjar, al igual que otras localidades, adelantó la celebración de San Antón al domingo para facilitar su devoción en los actos ya tradicionales, y el acompañamiento de la imagen hasta la Puerta del Pico, en las mismas murallas del barrio de La Antigua, donde todos los asistentes se acercaron para conseguir la bendición, ofrecida por el párroco de las iglesias de Santa María La Mayor y El Salvador, Félix Pérez.

La festividad comenzó media hora antes de mediodía con la celebración de una misa solemne en honor al patrón de los animales, tras lacual, la talla alegórica de San Antón salió en procesión, a hombros en primera instancia y en un carro tirado por un burro después, por la calle 29 de Agosto, Ronda de Viriato y pasando por la plaza del Yezgal, hasta su destino en la Puerta del Pico, sumándose más personas a medida que la comitiva avanzaba, y contando con la presencia de diversos concejales de la Corporación municipal que colabora con las asociaciones vecinales de La Antigua y La Plaza en la organización de esta celebración anual.

Una vez allí, se procedió a la bendición de todas y cada una de las mascotas llevadas por sus dueños, destacando, como es habitual, la presencia de perros, gatos, caballos, conejos, burro, pájaros y tortugas.

Finalmente, se ofrecieron un total de 600 manteladas, unas tortas de pan con anises naturales muy típicas que se comen con chorizo en honor a San Antonio Abad, acompañadas de un vaso de vino o refrescos para los niños, que se quedaron cortas ante la gran afluencia de público asistente.

Esta tradición bejarana se pierde en la noche de los tiempos, no obstante, y aunque se perdió sin saber muy bien por qué, según las crónicas históricas fue retomada en la década de los 70, manteniéndose desde entonces con el mismo formato a lo largo de estos cuarenta años con el impulso de los colectivos vecinales, de la parroquia de Santa María y del Consistorio de la ciudad.