Cerca de medio centenar de cámaras graban la ciudad para vigilar tráfico y patrimonio

Las 21 para controlar matrículas son las últimas de una lista con 16 contra las pintadas, seis en el cerro de San Vicente, cámaras de tráfico en los puentes, en Canalejas, el 'multacar'... Todas deben estar señalizadas y, si se guardan las imágenes, solo puede gestionarlas la Policía Local.

Hace años que las cámaras nos vigilan de manera generalizada: tráfico, bancos y cajas, seguridad en comercios... Pero en Salamanca esta tendencia se ha acentuado con la instalación de cerca de medio centenar de dispositivos con una gran variedad de funciones. Las últimas, las cámaras que el Ayuntamiento de Salamanca está montando estos días para vigilar el acceso de vehículos a las zonas de tráfico restringido de la ciudad, fundamentalmente, en el centro y casco histórico. Sin embargo, y a pesar de los diferentes objetivos con los que se han puesto, deben cumplir una serie de requisitos que pueden obligar al Ayuntamiento a hacer cambios en sus planes, precisamente, respecto a las últimas que se están instalando.

 

Según la Agencia de Protección de Datos, la imagen de una persona identificada o identificable constituye un dato personal y, por lo tanto, está protegida por la normativa. Como norma general, solo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen competencia para instalar y, lo más importante, gestionar los datos e imágenes que recogen estas cámaras; están obligados a comunicar no su instalación, pero sí la creación de un fichero para el tratamiento de los datos. Y a someterse a un tratamiento muy estricto de los datos que incluye, por ejemplo, la obligación de destruir el material cada mes, sin posibilidad de archivarlo, salvo en el caso de que sirva para la investigación de un delito.

 

En cuanto a su colocación, y al margen de la idoneidad de la ubicación y de limitaciones en zonas protegidas por la importancia de su patrimonio, es absolutamente obligatorio informar de su presencia tanto si graban imágenes como si solo las reproducen sin archivarlas; tiene que hacerse en carteles visibles y en los que se especifique qué cuerpo es responsable del tratamiento y custodia de los datos.

 

Señal de cámara de vigilancia con identificación de la Policía Local.

 

Estas limitaciones rigen también para las cámaras que se destinen a control, regulación, vigilancia y disciplina del tráfico, que parece ser el objetivo de las 21 nuevas que está instalando el Ayuntamiento de Salamanca en diversas localizaciones; calle Toro, Cervantes, Ancha, la Rúa, Palominos... ya tienen las suyas y en breve estarán listas el resto en plaza del Empresario, Poeta Iglesias, plaza de Los Bandos, Puerta de Zamora, Bordadores, Correhuela...

 

Según el equipo de Gobierno, las cámaras no grabarán a personas ni caras, su objetivo es identificar matrículas de vehículos para comprobar si están o no autorizados para acceder a zonas restringidas al tráfico rodado, y proceder convenientemente. Sin embargo, las prestaciones de la tecnología utilizada genera dudas. Los aparatos instalados constan de dos objetivos de alta resolución que permiten recoger imágenes en color, en blanco y negro (y nocturnas), cuentan con sensor de movimiento, micrófono... su resolución es suficiente para grabar con detalle, pero dependerá de si se enfocan solo a la toma de matrículas o si se abre el plano.

 

Esta es la clave de si se tendrá o no que pedir permiso para recoger estas grabaciones. Desde el Ayuntamiento se defiende que las cámaras funcionarán como las de los parkings o muchas autopistas, lugares en los que solo captan las matrículas de los vehículos. De no ser así, su funcionamiento tendría que someterse a la la normativa de protección de datos; y cumplir, en todo caso, lo referente a su señalización. En la actualidad, muchos de los puntos hacia los que están orientadas las cámaras ya cuentan con señalización de su presencia conforme a la normativa (se especifica que la gestión de datos la hace la Policía Local), pero no se especifica la titularidad de la gestión de los datos; las señalizaciones deberían incorporarla si no se quiere incumplir la normativa.

 

Y señal de limitación de acceso y aviso de cámara, sin distintivo de la Policía Local.

 

Pero lo más importante es que tendrán que gestionarse con un respeto estricto a la normativa de protección de datos: las imágenes se tendrán que borrar al mes de ser recogidas y el fichero lo gestionará la Policía Local, algo que se tiene que especificar.

 

Desde el PSOE, no obstante, no están conformes con la situación. El concejal Joaquín Corona asegura que la recurrente instalación de cámaras por parte del Ayuntamiento "está acentuando el control al ciudadano" porque se está llenando de este tipo de dispositivos. Corona lamenta que "si se sigue llenando nuestro casco histórico de cámaras va a parecer un bazar". Además, la oposición no tiene claro que se puedan poner sin permiso de patrimonio, especialmente en la zona de protección de la Unesco como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Y sospecha de la función última de la medida, que temen sea sancionadora y recaudatoria. 

 

 

MÁS CÁMARAS

 

Estas 21 cámaras para control de matrículas son la última hornada de una solución frecuente en los últimos años. La primera vez que se decidió recurrir a las cámaras de vigilancia fue en diciembre de 2009, cuando empezaron a funcionar las primeras 16 instaladas en diversos lugares con un objetivo concreto: frenar las gamberradas contra el patrimonio. Las gestiona la Policía Local, que se ocupa del fichero con los datos que recogen, están señalizadas con el distintivo policial y tienen autorización.

 

No obstante, a lo largo de los últimos años casos como el de la concha de la fachada de la Casa de las Conchas, el brazo del astronauta de la catedral o las frecuentes pintadas en diversos lugares han puesto en tela de juicio su eficacia. El Ayuntamiento ha anunciado una segunda fase, más estricta, del plan contra las pintadas: incluye más cámaras, fijas y móviles, y sanciones más duras.

 

A ellas hay que sumar las seis que se pusieron, en circuito cerrado, para vigilar el parque arqueológico del Cerro de San Vicente, objeto de pintadas merced a su prolongado cierre; las cámaras en los puentes Juan Carlos I y de la Universidad; la que se puso en su día en Canalejas para controlar el tráfico; y el famoso 'multacar', que recorre la ciudad sancionando no solo la segunda fila, sino también los aparcamientos indebidos.