Celebrar una comunión en Castilla y León cuesta más de 2.000 euros de media

El principal gasto de esta celebración es el banquete que supone más de la mitad de la factura total
El coste medio de celebrar una comunión en Castilla y León es de 2.050 euros, lo que supone 75 euros menos que la media nacional (2.125 euros), según un estudio de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI) recogido por Europa Press.

De este modo, Castilla y León se sitúa entre las ocho regiones en las que estas celebraciones tienen un menor coste, frente a otras como Madrid, con un coste cercano a los 2.900 euros o Valencia y Cataluña, en torno a los 2.800. Canarias y Extremadura son las comunidades en las que se hace un menor gasto, sobre los 1.400 euros.

En términos generales, el principal gasto de esta celebración es el banquete que supone más de la mitad de la factura total. El gasto para una comunión con 30 invitados varía en función del restaurante y menú elegido, situándose el coste por invitado entre los 30 y los 60 euros.

Respecto a la vestimenta, el traje de un niño ronda los 80 euros, mientras que el de una niña es algo más caro (130 euros). A este importe hay que sumar los zapatos, complementos y peluquería. El reportaje fotográfico y/o de video, junto la compra de los recordatorios y obsequios para la familia suponen otra importante cantidad cercana a los 400 euros.

Por último, el entretenimiento de los menores con un servicio de animación eleva casi 200 euros más de media el presupuesto. El precio varía según se opte por algo sencillo como un payaso o si incluye hinchables y otra serie de juegos que elevan el coste sensiblemente.

En conjunto, los gastos de esta celebración suponen un 7,76 por ciento menos que en 2011, lo que para la portavoz de FUCI, Laura Sánchez, es "consecuencia directa de la crisis y de la maltrecha situación económica que atraviesan miles de familias que desde 2008 han reducido casi un 25 por ciento el gasto previsto para celebrar la comunión de sus hijos".

Sánchez ha apuntado que incluso algunos padres deciden aplazar o anular la celebración por falta de recursos y ha indicado que "la situación es tan complicada que muchos padres han recobrado una vieja práctica que estaba en desuso como es el hecho de reutilizar trajes de comunión de familiares o amigos, mientras que otros padres eligen 'trajes de calle' que son más baratos y pueden usarse después".