Castaño, ante su peor 'embestida'

Javier Castaño (Foto: Perelétegui)

El diestro salmantino, Javier Castaño, deja atrás una de las peores etapas de su vida. Tras sufrir cáncer de testículos nos cuenta cómo lo ha superado y cuáles son sus metas de cara a sus próximos compromisos en Madrid y Sevilla. 

 

Después de la tormenta siempre llega la calma. La oscuridad llegó a la vida de Javier Castaño y su familia el pasado mes de enero de 2016, cuando las palabras de un médico resonaron entre cuatro paredes blancas de una habitación de un hospital zamorano, explicándole al diestro salmantino que sufría un tumor maligno en los testículos.

 

Él, al que los toros han abierto en canal y han partido los huesos... Un 'animal' invisible acababa de partirle el alma. Seguramente haya sido el peor 'miura' al que se haya enfrentado, aunque con una plaza bien distinta que era la mesa de un quirófano. Albero incierto de quimios, análisis de sangre y largas esperas para rozar la calma sin público, ni tendidos. Ya curado de esta maldita enfermedad,deja atrás este duro trago, con raza, entereza y valentía como solo un torero puede hacer y es que por algo dicen que 'Están hechos de otra pasta'.

 

-¿Cómo se entera que tiene cáncer de testículos?

 

-"Me dio un dolor muy fuerte en el bajo vientre, entonces no le di mucha importancia y estuve tres días con ese dolor. Luego fui a visitar a un urólogo que es amigo mío, que es Luis Carrasco que fue el que se dio cuenta de lo que había y me mandó unos análisis de marcadores tumorales que posteriormente darían los niveles alterados. Al día siguiente me operaron, fue todo muy rápido. Me hicieron las pruebas pertinentes para ver si se había extendido y gracias a Dios estaba localizado. Todo al lado de Luis, mi médico, ha sido mucho más fácil, le doy las gracias desde aquí".

 

-¿Cómo afronta la enfermedad en el momento que se lo comunican?

 

-"Se me vino el mundo encima, sobe todo al no saber si estaba extendido o no. Hasta que no me hicieron las pruebas hubo mucha incertidumbre, ya el saber que estaba localizado, más tranquilo dentro de lo que cabe esperar en estos casos".

 

-¿Ha sido muy duro pasar por un proceso de quimioterapia?

 

-"Ha sido un proceso muy largo y muy duro, yo creí que lo iba a aguntar mejor pero no ha sido así. Me ha costado, pero ya todo ha pasado y estoy muy contento de haberlo cogido a tiempo y haberme recuperado". Los efectos secundarios me han dejado machacado... Pero creo que el haberlo superado y contarlo ayuda a muchas personas que cómo yo lo padecen".

 

-¿Cómo le ha afectado física y psicológicamente?

 

-"Físicamente he pegado un bajón, no he podido ir al campo, te limita, he intentado seguir toreando de salón cuando podía, andar porque no podía hacer deporte y he perdido mucho peso. Ya el lunes he vuelto al campo, he estado tentando en una ganadería de miura y me he notado más débil, pero imagino que todo volverá a su sitio y cogeré fondo".

 

-Una vez superado... ¿Cómo se encuentra ahora?

 

-"Muy contento con ganas de vivir sobre todo, de disfrutar de mi gente y de mi profesión".

 

El haber pasado esta mala racha, ¿Le ha afectado a sus contratos profesionales en América, Francia o Valencia? ¿Ha tenido que rechazar alguno?

 

-"Tuve que cancelar solo en Venezuela. Y si bueno me cortó ahí un poco la temporada, pero todo ha seguido su curso natural porque yo decidí llevar en silencio mi enfermedad".

 

-A la vista están las corridas de Sevilla y Madrid... ¿Cómo las afronta?

 

-"Tener las vistas puestas en Sevilla y Madrid, esto me ha ayudado mucho, en los momentos de bajón siempre pensaba en ese objetivo. Ahora tengo programado todos los días de tentadero para intentar llegar lo mejor posible". 

 

-Imagino que una puerta grande en cualquiera de los dos lugares hoy sería una inyección de optimismo...

 

-"Sería un sueño y un triunfo en estos momentos".

 

¿Se ha estado preparando para afrontarlas? ¿En qué ganaderías?

 

-"Si tengo que agradecer a ganaderos de Salamanca y Sevilla. Me han abierto las puertas de su casa y en estos momentos es muy importante porque necesito entrenamiento".

 

Si tuviera que resumir en una palabra esta entrevista a Javier Castaño diría 'valentía'. Por la entereza de sus palabras al hablar con total naturalidad de su enfermedad, aunque a veces con un nudo en la garganta, porque han sido tres meses muy oscuros, la cara y la cruz de la vida con los dos piés bien hundidos en el albero, firmes. Y aunque es un torero acostumbrado a lidiar corridas duras, este ha sido su peor 'miura', eso sí, esta vez la estocada le ha premiado con una puerta grande, seguramente la más importante de su vida, un cartel para el olvido.