Casi un Guijuelo... NUEVO

Los refuerzos del mercado invernal para Pouso han transformado al equipo chacinero. El resultado: 11 de 18 puntos posibles
JOSÉ ÁNGEL SANZ

La última victoria en casa, ante el Rácing de Ferrol, se produjo con cuatro de los cinco hombres llegados en el mercado de invierno pisando el césped. El caso más ejemplificante de la importancia de los refuerzos es el de Javi Casas, que en la misma semana de su incorporación al equipo ya jugó todo el encuentro en el lateral izquierdo, la demarcación habitual de Víctor Pereira. Pero su caso fue calcado al del delantero Ubis, que en la misma semana de su llegada ya se calzó las botas para jugar, contra el Alavés. A Carlos Rubén solamente una bursitis en la rodilla le ha impedido disputar minutos en una jornada de las cinco que ha cumplido en las filas chacineras, e Ismael es un caso parecido, alejado del césped sólo por la fuerza mayor de las lesiones, primero en un tobillo y después en forma de lumbalgia.

El club ha hecho un enorme esfuerzo para sacar al equipo de los puestos de descenso y la apuesta, con la bendición de Pouso para todos y cada uno de los jugadores, está saliendo bien. La marcha de Goyo, Borja, Sito, Piojo, Juánfer y Karanka no fue traumática y, curiosamente, los refuerzos han dotado de experiencia a la plantilla. Carlos Rubén sabe lo que es jugar en Segunda A en el Eibar y el caso más claro es el de Javi Casas; el lateral jugó en Primera en el Athletic en las campañas 2005-06, 2006-07 y 2007-08. Otros dos hombres cuentan con galones en categorías superiores: el central César y el lateral José, los dos con pasos por la categoría de plata.