Carlos Pouso TIENE LA CLAVE

El vizcaíno ha logrado que el Guijuelo sume ocho de 12 puntos posibles, esté invicto y haya salido de la zona de descenso
JOSÉ ÁNGEL SANZ

Es el resultado del buen trabajo, pero también la evidencia de que la suerte debe acompañar a cualquier proyecto que quiera ser solvente en Segunda B. El ejemplo más claro reside en el empate agónico, en el descuento, que logró ante la Cultural Leonesa. Llegó en el minuto 92. En el encuentro de ida en León, los chacineros regresaron con el rabo entre las piernas por culpa de un gol fantasma.

Pouso ha dotado al equipo de una confianza que se echaba de menos cuando la inercia era negativa. Y además se ha beneficiado de una política en el mercado de invierno que ha demostrado ser un acierto. Salieron los Karanka, Juanfer, Borja, Goyo, Sito y Piojo, todos ellos lejos de las expectativas creadas por sus renovaciones o fichajes, y llegaron Wilfred, Ubis, Carlos Rubén, e Ismael. Los tres últimos se han convertido en piezas clave. Con todo, donde el equipo se ha revalorizado es en el Municipal de Guijuelo, donde tantos enteros perdió en las primeras jornadas el equipo y donde la afición no le pasaba no ya una derrota, sino una tarde de mal juego. El carácter del nuevo míster ha calado en afición –a cuenta de los resultados– plantilla y directiva. Que dure.