Cani amarga el debut de Bale

El Villarreal amargó el debut de Gareth Bale con la camiseta del Real Madrid tras firmar el empate (2-2) en la cuarta jornada de Liga, un duelo celebrado en El Madrigal que aireó las carencias defensivas del conjunto merengue

El gran protagonista del encuentro fue Cani, autor del primer gol y arquitecto del segundo. El centrocampista del 'submarino amarillo' sacó a la luz la tibieza blanca, sobre todo en defensa. Ni Pepe, ni Sergio Ramos estuvieron a la altura, mientras que Luka Modric --el mejor en los madrileños-- redobló esfuerzos.

 

   El conjunto de Marcelino golpeó primero con un tanto de Cani. El maño, con mucho talento, definió al lado derecho de Diego López --otro de los destacados-- para establecer el 1-0. Sin miedo, con la pelota como apuesta y taponando espacios, los castellonenses sostuvieron a la perfección al cuadro de Ancelotti.

 

   Sin la personalidad que se le presupone, el Real Madrid no tuvo agallas a frenar a su oponente, que no parece un recién ascendido a Primera. De hecho, su currículo aún permanece vírgen de derrotas. Sin embargo, caprichos del fútbol, el empate llegó antes del descanso. Para colmo, llevó la firma del debutante.

 

   Bale, que la empujó a escasos metros de la línea de gol, hizo bueno una asistencia de Dani Carvajal, aliviado --a su vez-- por un excelente pase de Modric. El 1-1 rebajó la efervescencia local y el Madrid, algo más entero, comenzó la segunda mitad con la sartén por el mango. Sin fútbol, pero con la sensación de poder resolver el duelo en cualquier chispazo.

 

   Y así pasó. En una carambola en el área rival, provocada por un sublime balón de Isco, Cristiano tuvo su momento de gloria. Mandó callar a El Madrigal y puso en ventaja a los suyos. A falta de los goles de Benzema, ausente por completo, el portugués no falló a su cita. Los de casa no lo merecían y se lanzaron, al menos, a por el empate.

 

   A 20 minutos para el final, Cani cogió el cuero, lo condujo hasta el área contraria y el rechace, en botas de Gio dos Santos, supuso el definitivo 2-2. Di María, desacertado, lo intentó en varias ocasiones y Hernán Pérez, en el añadido, también asustó a un Real Madrid que debe dar mucho más si no quiere que el Barça comience a comerse la tarta antes de tiempo.