Cambios en el calendario de vacunaciones infantiles de Castilla y León

La Junta ha introducido, de acuerdo con las recomendaciones de la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud, modificaciones en las pautas de vacunación frente al sarampión; la difteria, el tétanos y la tosferina; y la hepatitis B, que entrarán en vigor a partir del próximo 1 de febrero.

El calendario oficial de vacunaciones sistemáticas de la Infancia en Castilla y León ha actualizado sus pautas de administración en lo referido a tres vacunas: la triple vírica, frente al sarampión, la rubeola y las paperas; la vacuna DTP, para difteria, tétanos y paperas; y la referida a la hepatitis B.

 

La Junta publicaba a finales del año pasado la Orden, que entrará en vigor el próximo 1 de febrero, por la que se modificaba el calendario vacunal infantil de la Comunidad y se atendía las recomendaciones de sociedades científicas que la Comisión de Salud Pública había elevado al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, proponiendo además el establecimiento de un calendario único para el conjunto de las comunidades autónomas españolas.

 

La principal novedad tiene como protagonista a la aplicación de la vacuna frente al sarampión, la rubeola y las paperas, la conocida como triple vírica, que ha visto cómo se modifican los tiempos de administración de las dos dosis necesarias.

 

La estimación es que de esta medida se beneficien unos 21.000 niños en la Comunidad, más concretamente y según el censo del I.N.E. de 2011, 20.824, de acuerdo con la siguiente distribución provincial: Ávila, 1.386; Burgos, 3.354; León, 3.605; Palencia, 1.236; Salamanca 2.872; Segovia, 1.435; Soria, 793; Valladolid, 4.990; y Zamora, 1.153.

 

La primera de las dosis pasa a inocularse a los doce meses, adelantando su aplicación en tres meses desde los quince actuales, con el objetivo fortalecer la inmunización frente al sarampión, una de las enfermedades infecciosas más contagiosas y ante la cual es necesario que el porcentaje de población susceptible de contraerla sea muy bajo para lograr, no sólo la protección individual, sino también la interrupción de la circulación del virus.

 

Porcentajes iguales o superiores al 95 % de cobertura vacunal en las dos dosis de la triple vírica son claves para cumplir con este objetivo final de erradicación, establecido por el Plan estratégico de erradicación del sarampión para 2015, después de que la aparición de distintos brotes de la enfermedad en países de la Unión Europea hayan obligado a posponer esa fecha.

 

En España, la presencia de brotes epidémicos en varias comunidades autónomas ha determinado la conveniencia de ese adelantamiento, de los quince a los doce meses en la aplicación de la primer dosis, con el fin de proteger a los niños que, durante ese período, ya no disponen de la inmunización adquirida por los anticuerpos maternos transmitidos durante el embarazo; en Castilla y León, la situación epidemiológica del sarampión no presenta ningún brote destacable en el último año, habiéndose declarado cinco casos en 2012 frente a los nueve de 2011.

 

Los cambios en el calendario referidos a la vacuna triple vírica se completan en la administración de la segunda dosis, la que se aplica para evitar posibles casos de sarampión en aquellas personas en las que la primera inoculación no haya generado inmunidad, que se aplica a partir de ahora a los tres años y no a los seis, como se hacía antes de esta modificación.

 

Otros cambios

 

Las otras modificaciones del calendario oficial de vacunaciones sistemáticas de la Infancia en Castilla y León se refieren a pautas de la vacunas DTP -difteria, tosferina y paperas- y frente a la hepatitis B.

 

En el caso de la TDP, la aplicación de la quinta dosis de recuerdo, prevista para la edad de seis años, mantiene el momento de su inoculación pero se realizará con un tipo de baja carga antigénica, ya que los datos de inmunogenicicdad y de seroprotección son similares en ambos casos y la seguridad en el caso de la de baja carga es superior en el caso de reacciones locales.

 

Por último, la dosis de vacunación frente a la hepatitis B a los doce años es eliminada del calendario, quedando únicamente su administración como pauta correctora en niños no vacunados.

 

La explicación de este cambio se encuentra en que la cohorte de los primeros niños vacunados al nacimiento frente a la hepatitis B ya ha alcanzado los doce años -la vacuna se incorporo en 1999- por lo que no es necesario mantener una vacunación sistemática si se ha recibido tres dosis de esta vacuna, aplicada al nacimiento, a los dos meses y a los seis meses.