Caliente, caliente

ES EL MOMENTO. La UDS visita Castalia consciente de que una victoria le llevaría a las puertas de la salvación. CON RETOQUES. Zamora jugará a la derecha, vuelve Rossato y Álvaro entrará por Hugo Leal
Teresa Sánchez

La Liga está que arde y muchos son los equipos que, tras jugar con fuego durante muchas jornadas, intentan ahora no caer en las brasas del infierno. La Unión Deportiva Salamanca es uno de ellos y, en su voluntad por ser uno de los que no se quemen sus componentes, saben que lo que suceda en Castalia puede ser determinante. Si el conjunto salmantino consigue una victoria en el feudo del primer descendido a Segunda División B, se situará a las puertas de la salvación. En las cuentas del vestuario charro dos victorias son la llave de esa anhelada permanencia y con otros dos encuentros por delante, asegurar ya la primera puede ser la clave.

El equipo salmantino llega en buena dinámica a este encuentro después de sumar dos victorias en los últimos tres encuentros y siete de nueve puntos disponibles. Todos ellos como fruto de la mezcla de humildad y confianza que ha sabido inculcar Jorge D’Alessandro a este grupo y bajo esa premisa se afronta este nuevo encuentro. Desde la plantilla apenas se ha querido dar relevancia a que el Castellón ya esté descendido, más bien al contrario, se ha avisado del arma de doble filo que eso puede suponer porque sus jugadores querrán aprovechar estos últimos encuentros como escaparate para futuras contrataciones. Por eso, nada de menospreciar al adversario y sí preocuparse por las propias circunstancias. Y éstas pasan por la necesidad de que el técnico del equipo salmantino retoque su once por culpa de las lesiones.

Azkorra no se ha recuperado a tiempo y Despotovic, tras su buen papel ante el Real Unión, se mantendrá como el nueve, pero las principales novedades llegarán en el centro del campo, donde Álvaro volverá a formar pareja con Salva Sevilla, y la zaga. Con la baja de Gañán será Zamora el que ocupe el lateral diestro y Rossato vuelve a su carril zurdo.