Cajas Solidarias para 80 familias salmantinas

Un simple impulso, la ocurrencia de instalar en tu lugar de trabajo una caja con el propósito de recoger ayuda para una familia en situación crítica, esa fue la semilla de la Asociación de Emergencia Social Cajas Solidarias, una entidad que ayuda y reparte alimentos y otros servicios básicos a 80 familias que viven en Salamanca. 

Necesidades más urgentes:

 

- Productos Infantiles, de higiene y alimentación.

 

- Leche.

 

- Cacao.

 

-Tomate frito.

 

- Atún enlatado.

 

 

 

La Asociación de Emergencia Social Cajas Solidarias nació en Salamanca en 2013 y en sus tres años de vida se han convertido en el sustento básico de 80 familias salmantinas que, cada mes, acuden a la sede para recoger alimentos y productos básicos de higiene y limpieza. Pero este tiempo también ha sido un periodo de crecimiento y desarrollo de la propia organización, ya que han visto cómo evolucionaba su trabajo y se ampliaban los campos de acción, incorporando servicio de apoyo escolar, apoyo familiar e incluso, en ocasiones, en situaciones extremas, ha tenido que hacer frente a recibos de luz o calefacción de alguna familia.

 

Javier García es el responsable de este proyecto humanitario. Todo surgió el día que se cruzo en su vida una familia que pasaba por una situación de necesidad límite. Una mañana llegó a su empresa y pidió permiso para colocar una caja en la que recoger ayuda para esa familia, la respuesta fue estupenda. Y ese fue el germen de Cajas Solidarias; es la historia que explica del objetivo de la asociación y también el propio nombre.

 

La sede está ubicada en la Avenida de Torres Villarroel, en un espacio cedido por las madres Salesas, en el lateral de la Parroquía de María Mediadora. No obstante, Javier García aclara que no tienen ninguna vinculación política ni religiosa, su único credo es el de ayudar a las familias más vulnerables, que no pueden llegar a fin de mes y que, por tanto, tienen dificultades para adquirir alimentos que cubran las necesidades básicas.

 

Javier García, Ana Velasco, Ana Merino y Juan Carlos Hernández

 

 

Las familias que llegan a Cajas Solidarias vienen muchas veces derivadas por otras organizaciones e, incluso por los CEAs municipales o provinciales. La mayoría, alrededor del 80% según las estimaciones de Javier García, es salmantina. Pero también hay algunas que proceden de América del Sur y África.

 

Son familias casi siempre desestructuradas, muchas monoparentales –por ser madres solteras o a consecuencia de separaciones-, y, con demasiado frecuencia, con muchos hijos a su cargo. Precisamente, esa es una de las razones de haber creado el servicio de apoyo escolar, que se ofrece los sábados por la mañana y que está a cargo de Ana Merino y Celeste García, dos de las voluntarias de la asociación.

 

Además, estos datos también explican la necesidad del servicio de familias, que dirige Ana Velasco, educadora social y también voluntaria. Ana tiene un objetivo claro a la hora de trabajar con las familias y es el de “mediar para lograr que salgan adelante por sí mismas, ofreciendo formación o reorientándolas” para que puedan salir de esa situación de dependencia económica. En este punto, cabe señalar que una de las necesidades de la asociación es que haya un psicólogo en su equipo de voluntariado, un grupo que, de momento, está compuesto por 14 personas.

 

 

Para ser beneficiario de la ayuda que presta Cajas Solidarias, las familias deben cumplir una serie de requisitos y todo empieza por una entrevista con un responsable de la organización: “Debemos profundizar, conocer cuál es la situación de la familia, número de miembros que la integran y otra serie de detalles que nos ayudan a determinar si es posible concederles la ayuda”, explica García. Para decidir si una familia puede ser destinataria de la ayuda que ofrecen tienen en cuenta que estén empadronados y residan en Salamanca, que estén inscritos en el Servicio Público de Empleo y que no se hayan inscritos en otros bancos de alimentos, condiciones que además deben certificarse con la presentación de documentación que lo acredite. Además, existe una valoración de su capacidad económica, mediante una fórmula matemática, que tiene en cuenta los ingresos, los gastos y los miembros de la familia, cuyo resultado también condiciona la ayuda (la fórmula ha sido adoptada del Banco de Alimentos de Pamplona). Para Javier García estos requisitos” tan estrictos son muy importantes y no son un capricho, si no que están justificados porque no sobran los recursos y hay que estar lo más seguro posible de las necesidades que atienes”. Las familias  acuden una vez al mes a Cajas Solidarias y reciben una atención muy personalizada y adecuada a cada caso.

 

Que las estanterías de almacén de alimentos estén siempre dotadas de recursos es la gran preocupación de este colectivo de emergencia social. Reciben productos del Banco de Alimentos, del Fega (Fondo Español de Garantía Agraria) dependiente del Ministerio de Agricultura, de donaciones particulares, de acciones puntuales de recogida en supermercados, como El Árbol o Mercadona y de empresas que colaboran habitualmente como  Cárnicas Iglesias, Construcciones Prieto Sierra y la Universidad de la Felicidad.

 

 

Juan Carlos Hernández, igualmente voluntario de Cajas Solidarias, es el que más se ocupa de la difícil tarea de pedir, contactando con todo aquel que pueda proporcionar recursos para las familias. Aunque la mayor parte de las donaciones son alimentos, también recogen libros, ropa y, en estas fechas que entra el frío, calefactores o radiadores. Juan Carlos nunca pierde la ocasión y aprovecha para declarar que cualquier ayuda es bienvenida para Cajas Solidarias, con quienes se puede contactar en la propia asociación, preferiblemente los sábado por la mañana o a través de redes sociales. También se puede colaborar en la cuenta ES55 2104 0048 5291 6846 9893, o con un euro en el TEAMING 
https://www.teaming.net/cajassolidarias.

 

El viernes 23 de octubre por la noche celebraron un concierto solidario en lo que califican su "establecimiento solidario", el Irish Theatre, donde actuó el grupo GRADO 33 "grandes músicos que nos acompañan gratuítamente, es totalmente solidario". Una forma más de conseguir fondos para ayudar a las familias que atieneden.