Café Novelty: enclave fundamental de la vida social, política y cultural de Salamanca

Foto: Patricia Hernández

El establecimiento, situado en la Plaza Mayor, permanece abierto desde 1905.

El Café Novelty ha sido un enclave fundamental de la vida social, política y cultural de Salamanca desde que se fundara en 1905, por lo que estamos ante uno de los establecimientos más antiguos y emblemáticos de la ciudad.

 

Por ello, no es de extrañar que después de tanto tiempo, hayan cambiado ciertos aspectos del mismo, sobre todo a nivel de estructura y decoración. “Cuando se ejecutó el proyecto, el establecimiento tenía una dimensión tres veces mayor que la actual. No tenía barra, solo un mostrador en el que se despachaban las bebidas que consumían los clientes, quienes se sentaban en sofás y butacas de gran lujo, ya que el café era una copia de los de Paris”, explica Paco Novelty, su actual dueño.

 

Sin embargo, no fue hasta los locos años 20 cuando el negocio vivió su máximo esplendor. Y es que se convirtió en testigo de diversas tertulias protagonizadas por médicos, abogados, ganaderos o comerciantes, al mismo tiempo que a él acudían decenas de personajes ilustres, los cuales no pararían de llegar con el paso del tiempo, entre ellos Unamuno o Torrente Ballester, clientes habituales. Éste último quedó inmortalizado para siempre en su sitio predilecto del café. “Coincidí con el muchas veces en el café y tuvimos mucho trato y una relación muy cordial, así que cuando murió, le comente a su mujer la intención de hacerle una estatua, que le fue encargada a Fernando Mayoral”.  

 

(Foto: Patricia Hernández)

 

Con la Guerra Civil, Franco aterrizó con su gobierno en Salamanca, donde se instaló durante siete meses. De vez en cuando, se pasaba por el emblemático café rodeado de toda su corte de asesores, escritores, periodistas… Fue por entonces cuando se fundó Radio Nacional España en el propio Novelty, por lo que tanto escritores como propagandistas del franquismo se convirtieron en parte fundamental del café.

 

En dicho periodo, el establecimiento además pasó a llamarse Nacional, nombre que le secundaría hasta 1953, momento en el que la familia de Paco cogió las riendas del negocio. “Tengo que reconocer que en esa época el Novelty languideció un poco. Mi padre hizo una reforma en 1964, que a lo mejor no fue muy acertada, ya que se amuebló con muebles de escai, cortinas de colores… lo que vulneraba el espíritu del café clásico”.

 

Cuando el establecimiento recuperó su nombre original, no solo cambió de aspecto, también de clientela. “Venía gente joven y universitarios, quienes crearon grupos de café teatro. Además, había una incipiente oposición al franquismo, por lo que por aquel entonces, el Novelty pasó a ser un centro de conspiración, de reuniones sindicalistas… A pesar de todo, mantuvo su espíritu cosmopolita y rural, puesto que mucha gente de pueblo acude a la ciudad para comprar en el mercado”, continua diciendo Paco.

 

Conocida su historia, al preguntarle a su dueño por cuáles cree que son las claves para que el Novelty sea un “joven café de más de 100 años”, este nos da tres razones: “Enclave, prestigio y gestión. Enclave porque está en un sitio que frecuenta toda la ciudad. Además, su orientación, buscando el sol del sur, nos permite tener la terraza abierta durante todos los días el año; prestigio por la merecida fama de nuestros helados, y por mantener un salón que sigue siendo centro de reunión de todos los eventos; y gestión porque propietarios, gestores y administrativos hemos conseguido que el café volviera a tener un aspecto antiguo a partir de la reforma de 1979”.

 

(Foto: Patricia Hernández)

 

Por otro lado, el establecimiento ha sido tanto testigo de la crisis, por la cual “hemos tenido que acomodarnos a otros precios y espíritu”, como de la apertura de nuevas heladerías en la Plaza Mayor durante los últimos años, “al principio sí que nos afectó, pero ahora me siento orgulloso de decir que hemos recuperado buena parte de la clientela que se fue en busca de las yogurterías”.

 

Y es que son muchas personas las que se ven atraídas por el encanto del Novelty, quizá porque es “un espacio muy acogedor, que transmite esa especie de naturalidad y confort que tienen los sitios muy marcados por la historia. Además, el servicio que damos es bastante atento”. Todo esto sin olvidar las prestaciones que ofrece: “los clientes pueden degustar un café italiano de la marca más prestigiosa del mundo, platos combinados al alcance de cualquiera, o un cocido que tiene mucho éxito porque está hecho con productos ibéricos que nosotros mismo producimos, y como no, los helados que hacemos cada mañana, de una inmensa calidad”.

 

También habría que destacar que el establecimiento no ha dejado a un lado sus actividades culturales, ya que en él siguen organizando tertulias y exposiciones, “y ahora va a salir el número 20 de la revista del café: ‘Papeles del Novelty’, que destaca por la calidad de su edición y por de sus protagonistas que son relevantes escritores, médicos, poetas o diseñadores gráficos”, concluye Paco.

 

Por tanto, el Novelty, que se creó con el propósito de que se convirtiera en el centro de relación social y hostelera de mayor prestigio de la ciudad, puede presumir de haberlo conseguido, y aunque vinieran tiempos peores, siempre quedará la figura de Torrente Ballester para recordar que el café fue un enclave fundamental de la vida social y cultural de Salamanca.