Cada equipo de protección contra el ébola cuesta entre 50 y 180 euros y ocho empresas los fabrican

Los equipos de protección individual (EPI) utilizados para atender a los pacientes con ébola cuestan entre 50 y 130 euros, dependiendo del fabricante, según ha informado el presidente de la Asociación de Empresas de Equipos del Protección Personal (ASEPAL), Luis del Corral.

Actualmente en España hay 8 empresas que fabrican y comercializan estos trajes y, aunque "todos cumplen con la normativa vigente", sus precios varían considerablemente dependiendo del material de los que estén hecho y del 'kit' en el que se comercialice. "Cada fabricante tiene su precio, por lo que no hay uno estándar. No obstante, es importante destacar que todos, sean del precio que sean, cumplen con la normative vigente", ha insistido Del Corral.

 

Los equipos de protección individual deben cumplir con la Directiva Europea 89/686/CEE, que establece tres categorías en función del nivel de riesgo, siendo los EPI de la categoría I los destinados a riesgos de nivel bajo y los de categoría III a riesgos mortales o que dañen grave e irreversiblemente la salud del usuario.

 

GUANTES, ROPA, PIEZAS FACIALES Y CALZADO

 

En concreto, según el documento guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención y control en el cuidado de los pacientes con ébola en centros sanitarios, el personal debe ir equipado con guantes de examen no estériles de un solo uso, debiendo usarse dos cuando se entre en contacto con los fluidos del paciente. Es necesario también que lleven ropa impermeable, desechable y que cubra cualquier parte del cuerpo.

 

Además, según la normativa europea relativa a este asunto, los trajes deben superar una serie de ensayos específicos y comunes para todos los fabricantes que evalúan su resistencia y el nivel de protección que aportan, clasificándose en diversas clases de resistencia al traspaso de agentes biológicos.

 

Esta normativa exige también ciertos requisitos de ensayo en lo relativo a la protección contra el riesgo químico. En este sentido, la norma denomina a los trajes 'tipo 3' a aquellos que ofrecen protección frente a salpicaduras presurizadas, y trajes 'tipo 4' a los que aportan una barrera frente a salpicaduras en 'spray' o aerosol.

 

Los accesorios como cubrebotas de media caña, capuchas, delantales, batas y manguitos son considerados también EPI, porque ofrecen protección parcial a diversas partes del cuerpo. Por el contrario, los cubrecalzados que sólo llegan hasta el tobillo son accesorios destinados a ser colocados sobre estos equipos y sólo protegerán en situaciones específicas de contaminación, suciedad o agresiones no deseadas,

 

Asimismo, el personal que atiende a un paciente con ébola debe llevar una pantalla facial o gafas de montura integral junto a una máscara, con el objetivo de evitar el contacto con salpicaduras de líquidos contaminados.

 

Finalmente, la OMS establece que se deberá usar calzado cerrado y resistente a la perforación y penetración de fluidos, y pese a que no existe una norma específica frente a agentes biológicos, debe superar una serie de ensayos destinados a evaluar su resistencia la penetración y degradación por sustancias químicas líquidas. Además, puede incorporar una protección adicional para evitar la penetración de objetos punzantes a través de la suela.