Cabero: "Hay que rectificar al máximo los errores que se están cometiendo de pasividad y falta de gestión"

Enrique Cabero, durante la entrevista.

Enrique Cabero se despide convencido de que Alfonso Fernández Mañueco no es el adecuado para el cambio que necesita Salamanca y que la ciudad está perdiendo cada vez más oportunidades por "una mala gestión del PP". Confía en ver dentro de cuatro años un alcalde socialista.

Es obligatorio preguntarle por el nuevo portavoz, José Luis Mateos.

Es una persona brillante, con una formación amplia, sólida, con una buena experiencia política, ha estado cuatro años en el Ayuntamiento, es el secretario de organización. Una persona con un gran compromiso por Salamanca, generosa, y con un gran compromiso socialista desde joven. Una gran persona.

 

Y muy joven, ¿demasiado?

No demasiado, es joven, pero no demasiado. Por su apariencia parece más joven. Tiene juventud que combina con experiencia, buena formación, compromiso por la ciudad y el partido y tiene ideas muy claras. Es un portavoz excelente.

 

Su salida, ¿es una crisis o una catarsis?

No es ni crisis ni catarsis, lo que sorprende es que pueda ser noticia. Lo normal es un partido político serio, y el nuestro lo es, es que si una persona el partido le encomienda un objetivo como conseguir un cambio en Salamanca, para conseguir un cambio real al servicio de la ciudadanía, por segunda vez no consigue esa persona el objetivo, tiene que asumir las consecuencias negativas de su gestión y dejar paso porque el proyecto es bueno, es el mejor para Salamanca, la pena es que no se pueda desarollar desde el gobierno ya en este mandato y se siga perdiendo tiempo. Lo que necesita es un nuevo liderato y la persona que ocupa el número tres de la lista es la que debe asumir el orden de responsabilidades que ha aprobado el propio partido.

 

¿Le costó mucho dar el paso?

No es la palabra costar mucho. Ya lo había anunciado a la asamblea, si no conseguía el objetivo asumiría las consecuencias. Hay que asumir los compromisos que se adquieren.

 

No se ha conseguido un objetivo, pero sí otros: el partido se ha reforzado, está fuerte en un contexto sin mayoría absoluta en el Ayuntamiento, a punto a estado de conseguirse la alcaldía por un solo voto, haber conseguido el octavo concejal que ha estado muy cerca

 

¿Lo entiende como un fracaso?

No es un fracaso, eso sería una interpretación dramática de la situación. No se ha conseguido un objetivo, pero sí otros: el partido se ha reforzado, está fuerte en un contexto sin mayoría absoluta en el Ayuntamiento, a punto a estado de conseguirse la alcaldía por un solo voto, haber conseguido el octavo concejal que ha estado muy cerca. Lo que sucede es que es necesario un líder que lo haga mejor. Más simple que un fracaso, un liderazgo mejor.

 

Se plantea el 'y si...' esos cientos de votos...

No me lo planteo porque no ha sido.

 

Hay demasiado dramatismo en el análisis de los resultados políticos: todo es ganadores o perdedores.

Hay que dar más normalidad a la actividad política. Se debe exigir mucha responsabilidad, estar al servicio de la ciudadanía, desempeñar un cargo público es una tarea muy importante que exige tomar decisiones pensando y valorando muy bien todo, y todos nos podemos equivocar aunque a veces es relativo, depende de las perspectivas. En todo caso hay que tomar decisiones y hay que tomarlas de manera coherente con los principios y valores de quien las toma, del partido del que se forma parte y con los objetivos.

 

¿Llegó a pensar que lo conseguían y que se decantaba de su lado Ciudadanos?

Antes de eso, el PSOE empezó hace cuatro años con el objetivo de conseguir cambiar la alcaldía de Salamanca, desde el principio. Después del 24 de mayo se abrió una posibilidad de trabajar para conseguir ese cambio, pero al final no pudo ser. Pero ha habido un primer trabajo intenso hasta las elecciones, un segundo trabajo intenso y después no ha podido ser.

 

¿Cuando se dio cuenta de que no iba a poder ser?

Yo hasta el final, cuando Ciudadanos manifestó que iba a abstenerse, no supe que no iba a poder ser. Antes estaban abierta todas las posibilidades.

 

La gestión que se está haciendo por el PP es una mala gestión, se están dejando pasar muchas oportunidades y es necesario un cambio profundo

 

En los cuatro años que ha estado en la oposición, ¿qué no esperaba encontrar en el Ayuntamiento y en la política local?

No hay grandes sorpresas en el Ayuntamiento porque cuando lo has seguido como ciudadano preocupado en los asuntos de la ciudad no hay sorpresa. La gestión que se está haciendo por el PP es una mala gestión, se están dejando pasar muchas oportunidades y es necesario un cambio profundo. No hay sorpresas, lo que sí da pena es estar viendo como la ciudad pierde oportunidades, pierde población, pierde ocasiones para progresar ante la falta de un gobierno eficaz, reivindicativo con otras adminsitraciones. Eso no puede seguir así.

 

¿Ve indicios de que vaya a cambiar?

No soy optimista, no creo que vaya a cambiar porque las inercias juegan en contra. El cambio real se hubiera producido con un cambio en la alcaldía. Manteniéndose en la alcaldía el mismo equipo de gobierno es muy difícil un cambio importante aunque sea sin mayoría absoluta.

 

Da la sensación de que le ha procudido un cierto alivio su salida... 

No es así, desde el punto de vista del trabajo profesional, la posiblidad de desarrollar con más tiempo mi profesión que es mi vocación de siempre se abre. No he dejado nunca de ejercer mi profesión y hacer lo que hacía, la he simultaneado con la actividad municipal, pero es verdad que se ha visto restringida por el tiempo y el cansancio. No hay alivio, me hubiera gustado que el proyecto del PSOE saliera adelante para conseguir el cambio.

 

Ha insistido en que cada vez quedan menos ocasiones para revertir la caída de Salamanca hacia un deterioro imparable.

Eso es verdad.

 

Si se sigue perdiendo población, actividad económica, población joven, ocasiones para la universidad, para el hospital con los recortes y el caos de gestión... ¿al final que queda en Salamanca?

 

¿No es una visión un poco catastrófica?

Cuando más tiempo se pierda más difícil es conseguirlo, no significa que vaya a ser imposible, pero es más difícil porque si se sigue perdiendo población, actividad económica, población joven, ocasiones para la universidad en toda esta política de recortes, ocasiones para el hospital con los recortes y el caos de gestión... ¿al final que queda en Salamanca? Intentar recuperar el tiempo perdido cuesta mucho. Cuando tienes menos población activa, menos motores de la actividad social, empresarial y económica el empleo se resiente y cada vez es más dificíl. Hay que actuar de manera más rápida, no se puede seguir esperando, ¿a qué vamos a esperar.

 

¿Y por qué no se percibe esto?

Hay ciudadanos que sí lo perciben y electoralmente esta vez se ha visto. Hay más personas que han votado por el cambio, muchas más. Será un proceso de ir viéndolo, lo irá viendo la población según avance el tiempo y el deterioro sea mayor. Pero ya ha habido una mayoría importante por el cambio.

 

¿Puede llegar a ser irreversible la situación de Salamanca?

Irreversible no hay nada, pero cada vez será más difícil, sin duda. Hay que estar atentos a lo que está pasando con las principales entidades y actividades de la ciudad.

 

¿Es Fernández Mañueco el adecuado para cambiar esta deriva? Yo he dicho siempre que no, claro, ni Fernández Mañueco ni ningún otro alcalde del PP. Creo que no.

 

¿Qué espera de los próximos cuatro años?

No lo sé. Es muy importante que se intente cambiar al máximo la política municipal aunque siga el mismo gobierno, intentar rectificar al máximo los errores que se están cometiendo de pasividad y falta de gestión. Va a ser más difícil que si hubiera un gobierno distinto, pero hay que intentarlo.

 

¿Es Fernández Mañueco el adecuado para cambiar esta deriva?

Yo he dicho siempre que no, claro, ni Fernández Mañueco ni ningún otro alcalde del PP. Creo que no.

 

No han convencido al alcalde en estos cuatro años sobre los cambios que había que hacer...

Es difícil convencer porque tenemos planteamientos muy distintos sobre como se puede definir un model de ciudad y gestionar. Con los votos que hemos tenido hemos conseguido sacar adelante algunas propuestas, pero pocas, no ha sido fácil y vamos a ver ahora. Confío mucho en la habilidad y la capacidad de mis compañeros del grupo socialista.

 

El inicio fue prometedor con la oferta de diálogo, ¿fue un espejismo?

Insisto, no es nada fácil llegar a acuerdos cuando se tienen planteamientos muy distintos.

 

En un mandato municipal sin mayoría absoluta el diálogo viene forzado por las circunstancias

 

De nuevo esta vez hay una oferta de diálogo y consenso, ¿será más fructífera?

En un mandato municipal sin mayoría absoluta el diálogo viene forzado por las circunstancias. Esperemos que sea más fácil entenderse entre los grupos.

 

¿La entrada de dos grupos será importante para dar más movimiento?

Me gusta que haya pluralidad política, lo dije durante la campaña, esa pluralidad puede hacer que el debate sea más rico y se puedan conseguir mejores soluciones a los problemas. Vamos a confiar en la pluralidad que siempre es un buen instrumento de participación y generación de nuevas propuestas.

 

Enrique Cabero, durante la entrevista en TRIBUNA.

 

Dicen los analistas que su marcha es una gran pérdida.

Son muy amables, se lo agradezco mucho a quienes lo dicen. Agradezco mucho los comentarios, no soy el más indicado para valorarme a mí mismo.

 

¿Hacia dónde pone la proa ahora Cabero?

A mi actividad profesional, que bastante es, es una actividad intensa. Tengo responsabilidades en el departamento, en el consejo de la Usal, muchas actividades en la gestión y de la ciudad y mi actividad docente e investigadora.

 

¿Se alejará de la política?

Nunca, es imposible, nunca lo he estado. Sí de la política de primera línea, la de ocupar un cargo público.

 

Se retorcerá en el sillón si no ocurre qué dentro de cuatro años...

Me gustará ver un alcalde socialista en Salamanca dentro de cuatro años.

 

Y si no puede ser...

Confío en que dentro de cuatro años lo veremos.