Cabero-Colorado, un tándem de éxito en el deporte

El candidato socialista a la alcaldía y la exatleta ya hicieron equipo en una de las etapas más brillantes del deporte local. Como vicerrector y jefa de equipo lograron medallas y elevar el reconocimiento del atletismo charro como uno de los referentes de la historia del deporte español.

La inclusión de Rosa Colorado en la lista del PSOE para las próximas elecciones municipales ha sido una sorpresa, pero solo relativa, porque no es la primera vez que hacen equipo. Y de éxito, un buen precedente para una candidatura que quiere recuperar el Ayuntamiento de Salamanca para los socialistas. La vinculación entre Enrique Cabero y la legendaria exatleta viene de lejos, de los tiempos en que el candidato a alcalde era vicerrector de la Universidad de Salamanca y Colorado, responsable de sus equipos de atletismo.

 

Aunque no atraviesa por sus mejores momentos, el atletismo ha sido siempre el deporte rey en Salamanca: el número de olímpicos, campeones de España, récords, medallas, internacionalidades y logros de todo tipo alcanzados sobre el tartán es inalcanzable para cualquier otro deporte, incluso para los que gozan de más tirón popular. A finales de la década de los '90 muchas de sus estrellas estaban desperdigadas, eso sí, por los mejores equipos del momento, y a la Universidad, con el rector Berdugo al frente, se le ocurrió reforzar su parcela deportiva. Se hicieron equipos y pronto llegaron los éxitos en todas las disciplinas.

 

Bajo el mando de Rosa Colorado, el ADUS fue campeón de España de pista cubierta por equpos en 1998, de campo a través por equipos en 2001 y 2002 y no lo fue más veces por conjuntos al aire libre por la presencia del intocable Valencia Terra i Mar. Se ganaron medallas en Copa de Europa de clubes de cross, incluso una edición se disputó en Salamanca, y se 'barrió' durante años en los campeonatos universitarios. La Universidad de Salamanca se hizo un sitio de prestigio y logró una gran imagen. Fue el germen de los éxitos conseguidos también por el equipo masculino, que acudió a copas de Europa de relevos y también disputó durante años el nacional de clubes de División de Honor.

 

Aquella etapa dorada acabó con el cambio de equipo rectoral y el giro en la política deportiva, pero su recuerdo permanece imborrable en el palmarés del deporte salmantino. Fue el último gran momento del atletismo local, después mucho menos acostumbrado a los éxitos.