Buenas medidas, pero sin presupuesto ni empleos

 
La Agenda de la Población se sustenta en la idea de que existen tópicos negativos sobre la Comunidad relativos a la despoblación y al envejecimiento. Por este motivo, Juan Vicente Herrera quiso trasladar una imagen optimista durante su comparecencia de ayer en las Cortes y proponer una serie de medidas para consolidar un territorio que ha ganado más de 84.000 habitantes en la última década. Sin embargo, no es un tópico que los pueblos se quedan sin gente y que los desequilibrios territoriales de Castilla y León lejos de corregirse son cada vez más acusados, con provincias donde el censo no para de caer. Así que, por un lado, bienvenidas sean las medidas para fomentar la natalidad con mayores incentivos fiscales y ayudas para las familias; la creación de viviendas para jóvenes; el impulso a la formación profesional y a los titulados en innovación; y hasta los planes para captar inmigrantes y ciudadanos de otras comunidades. Pero, por otro lado, sigue faltando una verdadera reforma estructural del territorio y un plan serio de dinamización y creación de empleo en las zonas rurales, entendidas como son en la actualidad o convertidas en entidades supramunicipales donde se compartan más servicios y se dividan menos las necesidades. De acuerdo con la situación económica actual, el plan de Herrera necesita presupuesto, y nadie sabe de dónde saldrán los 3.200 millones para las 108 medidas que traigan población a Castilla y León en los próximos diez años. Ahora lo más urgente es crear empresas y puestos de trabajo.