Buena campaña de la paja con el doble de producción que en 2009

Optimismo. Uno de los puntos más estables del sector agrícola hace referencia al sector de la paja, que cuenta con un precio adecuado y una producción suficiente para satisfacer las necesidades
Chema Díez

El sector de la paja atraviesa por un momento de estabilidad porque cubre a la perfección las necesidades de los agricultores y mantiene un buen nivel de producción y de precios, al menos hasta el momento.

De este modo, el rendimiento por hectárea se ha multiplicado por dos en esta campaña respecto al pasado ejercicio, dejando atrás los 1.000 kilogramos por hectárea para alcanzar los 1.800 ó 2.000 kilogramos, o lo que es lo mismo, en torno a seis u ocho paquetes de 300 kilogramos cada uno.
“El precio del paquete grande es acorde en la actualidad y se ajusta a la realidad del mercado; en cuanto a la producción, hay una buena cantidad de paja, en torno a un 50 por ciento más que el año pasado y tiene una relación directa con la producción de cereales porque muchas de las espigas no tenían grano”, señala el presidente de la Cámara Agraria, Vicente de la Peña.

No obstante, y pese a que el mercado esté más parado, por el momento no existe un excesivo problema en las ventas, aunque no tenga el boom del cereal. En el ámbito regional también hay una mayor cantidad de paja, porque sólo con la provincia de Burgos, se compensa con el resto. Los datos indican que la provincia de Salamanca tiene una media de producción superior a la media de los diez últimos años.

Por su parte, el presidente provincia y regional de Asaja, Aurelio Pérez, tiene una visión similar de este sector, por lo que para la paja “ha sido un año totalmente normal, y considero que al final en el trigo ha habido un buen rendimiento, en torno a seis u ocho paquetes por hectárea, un nivel aceptable. Además, el valor del producto también es bastante razonable por lo que tampoco existe una necesidad grande de paja por parte del agricultor”.

Así, el mercado se encuentra más tranquilo de lo habitual y se caracteriza por la estabilidad con un autoabastecimiento claro que aparta los problemas en el sector de la paja.

Estabilidad en el precio
Así, observando la evolución del precio de la paja en la última década, no ha variado en exceso en este periodo de tiempo, pero sí se caracteriza por los famosos dientes de sierra entre los que siempre oscila el campo.

Por tanto, en el año 2001, el paquete pequeño cotizaba a 50 euros la tonelada por los 40 del grande, mientras que en la actualidad, el paquete grande se paga a 45 euros, por los 42 del pequeño.

No obstante, y pese a la estabilidad y la nula evolución del valor de la paja, el sector tocó fondo en años anteriores como el 2004, cuando el paquete grande valía 27 euros y el pequeño 31 euros cada tonelada. Pero sin duda, el peor registro de la década data del mes de agosto del año 2008, cuando el valor del paquete pequeño se hundió hasta los 18 euros y el pequeño hasta los 15 euros por tonelada.

Pese a esto, en la actualidad el sector no necesita más paja ni se ve obligado a traerla de fuera porque el mercado se autoabastece, lo que también implica la estabilidad en el precio evitando así grandes oscilaciones.

Hay que recordar que en 2009, la mala cosecha de cereales arrastró aún más a otros sectores a la ruina, y como en el campo todo está relacionado, la paja se ha quedado sin peso, sin importancia, porque es que no existe. La situación cambió tanto en tan sólo un año, que la paja pasó de ser odiada hace 365 días por su escaso valor, a ser añorada durante esta campaña debido a su escasa presencia en los campos salmantinos. Este hecho refleja a la perfección la volatilidad de los mercados en el campo, especialmente el de los cereales y la paja, cuya situación puede dar un giro de 180 grados de un año para otro.