Bodegas Emilio Moro y Cepa 21 apuestan por la exportación para crecer en 2014

TRIBUNA

"Me hace ilusión que cualquier amigo mío que viaje por el mundo me pueda mandar un mensaje con una foto de una botella de nuestras bodegas", ha explicado José Moro.

El presidente y propietario de las Bodegas Emilio Moro y Bodegas Cepa 21, José Moro, ha abogado por la internacionalización y exportación de sus vinos para seguir creciendo en 2014 y por en el enoturismo para "fidelizar" a los consumidores.

 

"En el 2014 hay que consolidar nuestra marca internacionalmente en todos los mercados porque no conozco a todos mis distribuidores y quiero transmitirles mi pasión por el vino. Me hace ilusión que cualquier amigo mío que viaje por el mundo me pueda mandar un mensaje con una foto de una botella de nuestras bodegas", ha explicado José Moro en declaraciones a Europa Press.

 

Las Bodegas Emilio Moro y Cepa 21, adscritas a la DO Ribera del Duero, quieren seguir creciendo en 2014, después de que cerraran el pasado ejercicio con un incremento de su facturación del 14% y del 18%, respectivamente.

 

El año pasado, la bodega ha desarrollado una nueva estructura de comercialización en el extranjero, incluyendo la creación de su propia importadora en Estados Unidos, siendo una de las pocas empresas españolas en hacerlo, así como nuevos puestos de trabajo enfocados a reforzar el departamento de exportación con personal en el mismo país en que están presentes sus vinos.

 

"Estados Unidos es un reto continuo y quiero conseguir que mis vinos estén ahí porque se merecen un sitio en el contexto internacional. A nivel de exportación no desmerezco ni el último chiringuito de Nicaragua al restaurante más 'cool' de Nueva York", ha señalado José Moro, sobre la presencia de sus caldos en territorio estadounidense.

 

PROPONE CATAR EL VINO DESDE LA BARRICA

 

Por otro lado, las Bodegas Emilio Moro y Bodegas Cepa 21 también apuestan por el enoturismo como una forma de crecimiento, pero sobre todo como la mejor manera de "fidelizar" a los consumidores.

 

"El enoturismo es una buena forma de fidelizar clientes, cuando toco un cliente en mi bodega sé que le he fidelizado porque en Emilio Moro hablamos desde la pasión del vino. También sirve para mejorar la cuenta de resultados, pero sobre todo para que el consumidor aprecie la grandeza de un vino, lo valore y lo ame", ha reconocido.

 

En su apuesta por el enoturismo, Bodegas Emilio Moro, situada en la localidad vallisoletana de Pesquera de Duero, ha lanzado por primera vez y solo durante los meses de abril y mayo un taller de cata de barrica, donde los interesados podrán aprender la importancia del roble en el proceso de elaboración del vino.

 

El taller de cata en barrica permite al visitante aprender las diferencias entre los distintos tipos de maderas, sus ventajas y particularidades según su procedencia, los tostados que aporta cada una de ellas al resultado final e incluso cómo influyen el tamaño de las mismas y otras cuestiones en la calidad y singularidad del vino.

 

Por otro lado, la bodeguera española ha apostado por una importante inversión en ideas e innovación aplicadas tanto a la elaboración del vino, a través de la firma de acuerdos de I+D+i con universidades para la mejora de técnica de los procesos, como a su manera de presentarlo y servirlo al punto de venta.

 

La empresa, además, ha renovado la imagen en toda la gama de vinos de Bodegas Emilio Moro, incorporando en sus botellas los tres pilares sobre los que se apoya la bodega: tradición, innovación, con la incorporación de un código BIDI, y responsabilidad social corporativa incluyendo escritura Braille sobre la etiqueta.