Béjar mantiene vivo su legado judío 524 años después de que se produjera la diáspora sefardí

Museo judío de Béjar

Béjar conmemorará con la marcha 'La Salamanquesa' el 17 de abril la salida de los judíos de la ciudad que tuvo su origen en el edicto de expulsión firmado por los Reyes Católicos hoy hace justo 524 años, un 31 de marzo de 1492,

"...acordamos de mandar salir todos los judíos y judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan a ellos ni algunos de ellos". El 31 de marzo de 1492 Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, pusieron rúbrica en Granada al edicto de expulsión de los judíos en el que daban cuatro meses para abandonaran territorio de las Coronas de Aragón y Castilla.

 

En aquel edicto de expulsión, que se encuentra preservado en los Archivos de Ávila, se justiifica como motivo de expulsión el que los judíos servían de ejemplo e incitaban a conversos a volver a las práctica de su antigua religión: "Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la Santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos". 

 

Fueron miles los judíos expulsados, con cifras que según los historiadores bailan entre 50.000 y 150.000, pero lo que sí se sabe con certeza es que cuando comenzó la diápora la gran mayoría de ellos vivían en zonas rurales de Castilla y en lo que hoy es la provincia salmantina había varias aljamas -comunidades judías que autogestionaban la recaudación de los diversos impuestos que la monaría imponía-, importantes pero la que más llegó a contribuir de todas con la corona fue la de Béjar, alcanzando los casi 53.000 maravedíes. Junto a la de Hervás fue la judería más importante de Castilla. 

 

Se estima que a finales del siglo XV, cuando se firma el edicto de Granada, el 20 por ciento de los habitantes de Béjar era judíos que se dedicaban a todo tipo de oficios y ocupaciones totalmente asentados porque no en vano el testimonio hebreo más primitivo en en la localidad se remonta a finales del siglo XII y principios del XIII y se trata de la lápida de doña Fandueña que hoy se encuentra en la Museo Sefardí de Toledo mientras que en Béjar queda una réplica.

 

 

Lapida sepulcral de Doña Fandueña

 

En ella destacan sus caracteres hebreos realizados con doble trazo de gran tamaño, dedicado: "Doña Fandueña descense en gloria, gloriosa princesa en lo interior". El documento más antiguo relacionado con los hebreos de Béjar -sin considerar esa lápida-, se remonta a 1311-1312 e informa de R. Yom Tov ben Abrham Asbilí, al que se le acusa de denunciador o chivato. 

 

Pero por más pasado que tuvieran, los judíos de Béjar se ven obligados a preparar su marcha como muy tarde en julio de ese 1492 y tal y como se recoge en el archivo Histórico y Documental de Béjar "se desprenden de sus propiedades recibiendo un importe inferior a su valor. Así lo hace el 4 de junio de 1492, el judío don Ysaque Agi. Vende a Diego García, cura de la iglesia de San Juan unas casas colindantes en la calle Mayor, cerca de la plaza de la Villa que lindan por la parte trasera contres pares de casaa pertenecientes al médico Raby Ça y por la delantera con la calle Mayor. Cobró por ellas 10.155 maravedís".

 

Una marcha que en la mayoría de los casos se emprende camino de Portugal porque era el reino más próximo y allí había más permisividad para con ellos, y precisamente esa salida de Béjar se va a conmemorar con una marcha que ha organizado el Museo Davi Melul de Béjar, el espacio sobre conocimiento y divulgación del judaísmo de la localidad.

 

Se trata de una marcha senderista, que unirá la localidad de Béjar con La Calzada el próximo 17 de abril y que será la primera actividad que este museo organice al aire libre. Una cita a la que se han unido además el Club de Montañeros Sierra de Béjar, el Grupo Bejarano de Montaña y el Grupo Candelariense de Montaña. 

 

El recorrido, de 14 kilómetros, partirá del Museo Judío para salir de Béjar por la Puerta del Pico, descendiendo por la vera del río Cuerpo de Hombre hasta Los Molinos de Pichón. En La Calzada de Béjar se hará una parada para reponer fuerzas y  conocer el pasado judío de este municipio, y la ruta continuará regresando a Béjar a través del sendero que atraviesa el recientemente restaurado Puente de la Media Legua, para concluir en el Museo Judío.

 

MARCHA 'LA SALAMANQUESA'

 

Según ha explicado el director del museo bejarano, Antonio Avilés, esta marcha 'Salamanquesa' nace con la idea de rememorar el camino que los judíos bejaranos emprendieron en la primavera de 1492.

 

 

La elección del recorrido no es casual. Los senderistas atravesarán uno de los lienzos de la muralla medieval, descenderán por el Tranco del Diablo hasta Los Molinos de Pichón, donde el converso Don Francés de Zúñiga tuvo varias posesiones, y alcanzará La Calzada de Béjar, localidad que aparece referenciada en el reparto de bienes judíos tras su expulsión, y en la que vivió Isabel González, conocida como La Salamanquesa, judía conversa que fue procesada por la Inquisición en 1494 y que da nombre a la marcha.

 

Las inscripciones para todos aquellos que quieran rememorar cómo fue el camino del adiós de los judíos a Béjar pueden llevarse a cabo en la Oficina de Turismo de Béjar (Carretera de Salamanca, 5) y coste de esta actividad es de 5 euros, que dará derecho a realizar la marcha, obtener la camiseta oficial y a una visita guiada al museo por la tarde.