Bandas a cambio de una vida

La madre de una víctima mortal pide que se ponga freno a la excesiva velocidad en la cuesta del Clínico
Esmeralda Gómez

Un año después y con el mismo dolor de aquel trágico día, la madre de ese joven se aferra a la esperanza de que las autoridades competentes eviten que una nueva vida acabe en la peligrosa curva ubicada en el paseo del Desengaño. Para ello, “tan sólo es necesario que instalen bandas deceleradoras” para evitar que los coches tomen una velocidad excesiva, detalla la madre del joven fallecido, Ana Aguilar.

Esta madre, cuyas palabras cargadas de lágrimas delatan la terrible pérdida sufrida, ha vuelto a rememorar esa trágica madrugada cuando recibió en su casa la visita inesperada de unos agentes que le informaron de que “mi hijo había tenido un accidente grave”, señala Aguilar. No obstante, esta madre ha decidido actuar con el único fin de conseguir que la peligrosa curva del Clínico no vuelva a destrozar a más familias.

Por ello, decidió acudir al Consistorio y concertar una entrevista con el concejal de Tráfico, FranciscoAlbarrán: “Le comenté que teníamos que cuidar a los jóvenes que se están muriendo en la carretera”, explica esta madre. Posteriormente, le solicitó que instalasen unas bandas deceleradoras “para conseguir que los vehículos no alcancen tanta velocidad al bajar por esa pendiente con tanta inclinación”. Sin embargo, salió del encuentro desanimada ante la fría respuesta municipal: “Me dijo que no era un punto negro”, señala a la vez que reitera que lo único que quiere es que a otros jóvenes no les pase lo mismo que a su hijo.
“A nuestros hijos no les importan las multas pero sí que se les averíe el vehículo, por ello es importante instalar esas bandas para que no cojan tanta velocidad en la cuesta del Clínico”, denuncia Aguilar, quien reitera que por esa zona cada fin de semana pasan numerosos jóvenes procedentes de Carbajosa de la Sagrada, Santa Marta y otros municipios del alfoz de la capital que acuden a los locales de ocio de la capital y uno de los lugares de paso es el paseo del Desengaño.

Esta madre ha comprobado con sus propios ojos la velocidad que alcanzan muchos coches, ya que esta bajada anima a los conductores a pisar el acelerador. “He ido algunas noches al lugar del accidente. En la zona hay un único semáforo y he observado cómo muchos conductores se lo saltan”, detalla. Su hijo perdió la vida la madrugada del día uno de marzo de 2009 cuando iba en el asiento trasero de un turismo, junto a otros jóvenes, que consiguieron salvar la vida pese a que el vehículo quedó completamente siniestro. Según señalaron fuentes policiales, en el momento de los hechos el vehículo tomó la conocida curva del Clínico a cerca de cien kilómetros por hora.

Pese al intenso dolor que sufre, espera que se ponga remedio para que “ninguna otra madre pase por esta tragedia”.