Avenida brinda con Salamanca por su cuarta Copa de la Reina

Valencia 2005, León 2006, Arganda 2012 y Torrejón de Ardoz 2014. Cuatro ciudades, cuatro títulos. Un póker de Copas redondeado en una fiesta del baloncesto femenino. 

Perfumerías Avenida regresó a Madrid a reconquistar la Copa de la Reina y lo consiguió tras un partido de esos que al aficionado le dejan dolor de cuerpo por la tensión y los nervios que se acumulan al verlo. ¡Cómo para imaginar como tuvo que acabar el cuerpo de las jugadoras!

 

Tras anotar los dos tiros Shay Murphy y taponar Marta Fernández el lanzamiento a la desesperada de Vega Gimeno se desató la alegría y en la grada donde la 'marea azul' volvió a arrasar antes, durante y después. Lo suyo es de fiesta continua porque disfrutan con las victorias pero lo mejor de todo es que simplemente disfrutan con poder apoyar a su equipo.

 

Por eso cada vez son más y por eso cada vez se siente más a Salamanca detrás de Perfumerías Avenida allá donde juegue. Por eso las jugadoras nada más terminar la final se abrazaban entre ellas pero también lanzaban abrazos y besos hacia la grada.

 

La final fue una gran fiesta del baloncesto femenino. En los prolegómenos con un homenaje a las jugadoras que vistieron por primera vez la camiseta nacional y en el descanso a Elisa Aguilar, una grande que acaba de colgar las botas. Pioneras y baluartes de este deporte que a pie de pista disfrutaron como cualquiera con un partido de esos que hacen botar en la grada y mantenerse fijo ante el televisor. No el de mejor calidad pero sí un duelo táctico, de entrega, de garra por parte de ambos y con emoción hasta mucho más allá del final. 

 

Dicen que partidos así hacen afición y quizás por eso hubo que esperar cinco minutos extras para conocer el vencedor final y ese fue Perfumerías Avenida.

 

Pitido final y explosión de alegría, en la grada y en la pista donde Robinson bailaba con Thomas, Murphy se abrazaba a la Copa sin querer soltarla, Xargay lloraba de alegría, Marta Fernández cumplía con su rito y se hacía con una de las redes de la canasta y con ella al cuello se paseaba señalando a la grada, buscando a su madre a la que seguro dedicaba la victoria. Las lágrimas también de Recio, los abrazos de Méndez a diestro y siniestro, la cara de alucine de las que nunca habían disputado una final así y desde arriba, desde la grada, Salamanca entera mirando y compartiendo esa fiesta. Brindando por una nueva Copa. La cuarta.