Avalancha de multas por llevar al perro suelto en los parques de Salamanca

Un perro con su dueño, y la preceptiva correa, en el parque de San Francisco. Foto: F. Oliva

Agentes de la Policía Local vestidos de paisano acechan en los parques de Jesuitas y San Francisco a propietarios para multarles en cuanto sueltan a sus mascotas. Han puesto decenas de sanciones en los últimos días ante las quejas de los propietarios.

Agentes de incógnito multando a los propietarios que llevan el perro sin correa en los parques del centro de Salamanca. Así lo han denunciado a TRIBUNA varios propietarios que sacan a sus mascotas en los parques de Jesuitas y San Francisco y que desde hace unos días sufren una importante presión policial para que se cumpla la ordenanza municipal de animales de compañía. Y aunque la normativa es clara y en espacio abiertos obliga a llevar el perro con su correa, los afectados consideran excesivo el celo y los métodos que se siguen.

 

Según describen los usuarios, la Policía Local ha puesto un elevado número de multas que rondaría el medio centenar entre los dos parques citados, cuando al cabo de un año las sanciones no suelen pasar de la treintena. El método escogido es apostar a policías de paisano en los parques de la ciudad, en concreto, en los de San Francisco y Jesuitas; cuando un propietario suelta la correa de su perro, acto seguido es multado. La sanción, que todavía está en pesestas en la ordenanza, es de 50 euros para la primera vez y sube a 300 una segunda. Las multas son para los propietarios a los que se identifica con el chip que lleva cada perro.

 

Según fuentes consultadas, las infracciones de la ordenanza de animales están entre las que más quejas generan; especialmente, en lo que a recoger los excrementos se trata. Por este motivo, la Policía Local realiza 'campañas' para obligar al cumplimiento de las normas, campañas que consisten en vigilar los parques donde hay quejas y erradicar el comportamiento a base de multas.

 

Los vecinos que han dirigido sus quejas a este medio se refieren no al cumplimiento de la norma, sino al método escogido. Creen exagerado poner a agentes de incógnito a vigilar a los usuarios que, muchas veces, se sorprenden al verse abordados. También consideran que es abusivo multar por soltar un perro en un parque a las 9 de la mañana, hora a la que no hay otros usuarios.