Asaltan la parroquia de Villares de la Reina para sustraer diversos efectos

Daños. Forzaron las puertas de la iglesia y de la capilla para acceder a los despachos, de donde robaron un portátil, proyectores y dinero de los cepillos
E.G.

Tras meses sin noticias, los ladrones han vuelto a actuar en los lugares santos. En esta ocasión, la afectada ha sido la iglesia de Villares de la Reina, donde se apropiaron de diversos efectos, aunque afortunadamente las imágenes las dejaron fuera del botín.

Los hechos sucedieron entre los días 13 y 14 de febrero y probablemente los asaltantes aprovecharon el anonimato de la noche para actuar, ya que la parroquia permaneció cerrada desde las 15.00 horas del pasado domingo hasta las 16.00 del lunes, momento que el párroco, al abrir la iglesia, se percató del robo.

Según consta en la denuncia, el autor o autores forzaron la puerta de la iglesia primero y después la de la capilla. Una vez en el interior, rebuscaron por los despachos hasta apropiarse de un ordenador portátil, proyectores, lamparillas eléctricas y la pequeña cuantía que almacenaban los cepillos, los cuales sufrieron daños al forzarlos. Por el momento, los denunciantes no han valorado la cuantía de lo sustraído.

A comienzos del pasado año, las iglesias se convirtieron en uno de los lugares elegidos por los asaltantes para conseguir dinero y efectos. Así, en enero, la iglesia de Santa Teresa fue una de las afectadas. Los ladrones accedieron al templo por una de las ventanas, tras forzar una verja y en el interior realizaron butrones en las paredes para acceder a los despachos. En esta ocasión, consiguieron un botín compuesto por un ordenador portátil, un proyector de imágenes y el dinero de los cepillos.

Al respecto, el pasado 9 de febrero, un hombre aceptó la pena de seis meses de prisión por robar en la iglesia de Santa Teresa. Los hechos ocurrieron el 5 de abril de 2010 y el imputado presuntamente sustrajo un cáliz, un copón y una caja de formas.

Ante la oleada de robos en iglesias a comienzos del pasado año –se contabilizaron siete robos en un mes, en la capital y provincia–, los párrocos aseguraban que en los templos apenas hay valor, ya que el dinero recaudado de los cepillos lo retiran al acabar la jornada para evitar los robos.