Arribes, donde la valentía resulta épica

Cerca de 500 personas participan en sendas rutas organizadas ayer y con la lluvia como principal compañera
MIGUEL CORRAL

Valientes, muy valientes demostraron ayer ser las cerca de 500 personas que se acercaron hasta Villarino de los Aires y Masueco para disfrutar de Las Arribes con la que se veía venir del cielo.

Por un lado, en Villarino se congregaban cerca de 300 senderistas para realizar una marcha de la que quedaron prendidos cada uno de ellos, y eso que acabaron como sopas. Sólo al final del recorrido, acortado en un kilómetro por el cambio en la ubicación del merendero, los participantes pudieron desprenderse de chubasqueros y paraguas, el resto de la ruta, de unos 14 kilómetros, tuvieron como compañera inseparable al agua.

Aun así, seguro que todos repetirán el año próximo, pues además de un recorrido muy acertado, la organización rayó la perfección, incluso con improvisaciones como el cambio del lugar de la merienda prevista al aire libre, y que hubo de celebrarse en el pabellón polideportivo; todo un acierto.

Como acertados y voluntariosos estuvieron los voluntarios de Protección Civil, de Vitigudino, y los 17 miembros de Cruz Roja, pues al margen de un pequeño percance con uno de sus vehículos, fueron los principales responsables del éxito de esta ruta, si no en participación, pues el día no acompañaba para tomar esta jornada como referencia, sí por la valentía que demostraron al subir en camilla, desde el Guindalatero, a una de las participantes a la que los años no perdonaron.

Como estaba previsto, a las 10.30 horas salía la columna de senderistas en dirección hacia La Pocita para llegar al Corzo de Abajo en iniciar el descenso a los arribanzos del Tormes por el camino de Fuente los Frailes. Tras atravesar el Esbedal dando vistas al cauce del río desde la lejanía para no interferir en las parejas de águila perdicera y cigüeña negra que nidifican en esa zona, la columna de caminantes se fue disgregando en la subida a Las Coronas, lugar donde les aguardaba el punto de avituallamiento, aunque –como es de imaginar– la mayoría prescindió del agua en favor de las naranjas.

Ruta por el Uces
En Masueco se daban cita a la misma hora cerca de 200 senderistas dispuestos a conocer las arribes del Uces. Al son de tamboril, la marcha partía camino a Las Fúas y con el burro escoba cerrando la columna de caminantes. Tras intuir el cauce del río en el cortado del terreno, los participantes tomaban dirección hacia el Pozo de los Humos, lugar que pudieron observar desde la altura.