Aquellos maravillosos años...

José Luis García Traid, el entrenador que llevó a la Unión Deportiva Salamanca a sus cotas más altas

En el momento del adiós es difícil esbozar una sonrisa pero lo cierto es que son muchos los años felices que nos ha dejado la Unión Deportiva Salamanca y entre los que cabe reconocer como los mejores son aquellas doce temporadas en las que el club salmantino militó en la máxima categoría del fútbol nacional.

Doce campañas en Primera División codeándose con los más grandes, con la época dorada del unionismo para el recuerdo a finales de los 70 y con las goleadas históricas del 'matagigantes' dirigido por Rojo como principales exponentes. 

 

El equipo blanquinegro logró ascender desde Tercera División hasta Primera en apenas dos años con José Luis García Traid en el banquillo y José Luis Paniagua como presidente mediados los años 70. 

 

Desde el primer momento, en aquella campaña 1974-1975, el equipo, en el que militaban figuras como Rial, D’Alessandro, Huerta, Lacasa, Rezza, Enrique, Robi, o Sánchez Barrios, entre otros, se adaptó a la perfección a la categoría e incluso superó todas las expectativas. El ascendido, que disputó su primer partido en el Camp Nou con una derrota por 3-1, se convirtió en el equipo de moda y de hecho se quedó a un punto de conseguir la clasificación para disputar la UEFA situado al final de la Liga en la séptima posición.

 

Como anécdota cabe recordar que el Valencia fue el primer equipo que se llevó la victoria del estadio Helmántico justo en una jornada en la que el equipo salmantino tenía una prima por llevarse la victoria.

 

La segunda temporada en Primera sirvió para consolidar al equipo en Primera, con la salvación asegurada a dos jornadas del final.

 

Un año más tarde llegaría la mejor temporada de la UDS en la Copa del Rey, torneo en el que consiguió alcanzar las semifinales donde cayó frente al Athletic de Bilbao. Ese mismo año, de nuevo, la UEFA estuvo muy cerca y a falta de pocas jornadas todo el mundo soñaba en Salamanca con ver a su equipo pasearse por Europa pero un mal final de temporada truncó las expectativas.

 

Poco a pocos los problemas económicos de la entidad empezaron a tomar protagonismo frente a los aspectos deportivos y ya la campaña 1978-1979 estuvo marcada por esas dificultades económicas. Además las marchas del técnico y de jugadores como Rezza o Joao Alves dejaban huecos muy difíciles de cubrir. Fue una campaña en la que hasta tres presidentes, Sánchez Belda, Valeriano López Egido y José Luis Paniagua dirigieron el club.

 

Los agobios de la 1979-80 se salvaron pero un año más tarde se confirmó el primer adiós a la Primera División. El descenso casi se mascaba desde la primera jornada puesto que la planificación deportiva fue un auténtico caos y la situación no mejoraba en lo institucional. Ni los cambios de técnico ni los relevos en la presidencia surtieron efecto.

 

Lo bueno es que tan sólo necesitó de una temporada para regresar a Primera donde jugó tres años más, ya con unos resultados más modestos que en la época dorada tanto en Liga como en Copa

 

La década de los 80 estuvo marcada por los dos descensos consecutivos que llevaron al equipo a la categoría de bronce de la que se saldría de la mano de otro técnico que, como García Traid, ha pasado a los anales como el que ha llevado con más éxito las riendas de la Unión, Juan Manuel Lillo.

 

El donostiarra cogió al equipo en la Segunda División "B" y consiguió dos ascensos consecutivos, el último, en un partido histórico en el que la UDS remontó un 0-2 en contra en casa contra el Albacete para superar la eliminatoria a domicilio con un contundente 0-5.

 

No duró mucho el sueño. El equipo quedó último clasificado en su regreso a la élite, por lo que volvió a descender, siendo el equipo más goleado de la categoría, lo que finalmente lo propició el descenso a la 2ª División. Pero el equipo consiguió otro ascenso en la temporada siguiente, esta vez de la mano de Goikoetxea.

 

De aquella vuelta a primera siempre será recordada la Unión Deportiva Salamanca ‘matagigantes’ de la campaña 97-98, un equipo que en casa, de la mano de Txetxu Rojo, se convertía en un rival temible capaz de hacer hincar la rodilla a FC Barcelona, Atlético de Madrid o Valencia con marcadores espectaculares. Un conjunto con jugadores como Rogerio, César Brito, Pauleta, Taira o Giovanella, que hizo soñar con un futuro glorioso pero aquel conjunto se desmembró con sucesivos traspasos y poco a poco la Unión comenzó a perder brillo e inició el descenso a los infiernos.