Apenas quince minutos de Toro de la Vega

El astado Vulcano cayó rendido en un trofeo de corta duración, marcado por las protestas de cerca de 50 antitaurinos. El ganador fue el lancero tordesillano David Rodríguez de 33 años.

Vulcano, toro de la ganadería José Bernardino. Cerca de 580 kilos de peso. Y desde este martes, muerto. Era el destino que le esperaba al morlaco escogido para la celebración del Toro de la Vega en Tordesillas, en un torneo marcado por los enfrentamientos de entre 40 y 50 antitaurinos que se acercaron al municipio y el resto del pueblo. Apenas quince minutos duró Vulcano pese a las protestas de sus defensores.

 

La jornada comenzó con el petardazo de salida –primeros enfrentamientos entre antitaurinos y protoros mediante-, casi a las 11 como estaba previsto, apenas dos minutos más tarde. Los lanceros, ya fueran a caballo o a pie, echaron a correr puente abajo detrás del animal, que pronto llegaría a campo abierto. Polvo, sudor y tierra, los más valientes se enfrentaban cara a cara con Vulcano intentando agotarle y lancearle.

 

Como no podía ser de otra manera, el toro optaba por defenderse, y si no que se lo digan a los doce heridos con los que terminó la carrera, uno de ellos bastante grave. Los gritos y los alaridos eran una constante en el campo abierto junto a Tordesillas.

 

Hasta que llegó el ganador. David Rodríguez, que no pretendía ni presentarse al trofeo y que lo hizo la misma mañana de pura casualidad, pese a que su madre le advirtió de que no lo hiciera. El toro cayó rendido y fue lanceado por el joven de 33 años sin pensárselo, en medio de un tumulto que se había convertido en masa para rematar al toro.

 

Más tarde reclamaría Álvaro Martín su premio, ya que argumentó no haber lanceado en su momento al animal para socorrer al fotógrafo embestido por Vulcano, pero ya era demasiado tarde. David era oficialmente el triunfador de su localidad, Tordesillas.

 

ENFRENTAMIENTOS

 

Los hubo antes y después del torneo. Poco menos de 50 antitautinos se acercaron hasta el lugar para protestar por lo que consideran “una barbarie y una salvajada”. “Menos tortura y más cultura”, “Estas son nuestras armas”, mostrando las manos, fueron algunos de los cánticos más escuchados.

 

Poco antes de la hora oficial del comienzo, aparecieron por uno de los bordes laterales del pasillo preparado para que el toro llegara hasta campo abierto. Al principio con silbatos y sin escoltar por la policía, tuvieron que acabar marchándose acompañados por la benemérita. Los tordesillanos se dedicaron a echarles atrás increpándoles e insultándoles, por lo que antes de la carrera no hubo mayores contratiempos.

 

Lo problemático llegó después. Una vez muerto el toro, los enfrentamientos se retomaron. De nuevo los 40 antitaurinos volvieron a quedar acorralados, aunque esta vez estaba la policía para mediar entre unos y otros, a pesar de que no pudieron evitar el lanzamiento de piedras por parte de los tordesillanos y que terminó con una chica de 18 años herida.

 

El Toro de la Vega, polémico, muy polémico, y del que se puede pensar a favor o en contra. Pero lo que está claro es que no deja indiferente a nadie.

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