Anulado el millonario contrato del bus urbano por poner trabas a la competencia

El tribunal administrativo de contratos de la administración resuelve que es nulo porque no se publicó un año antes en el boletín europeo: limitó la concurrencia de empresas. Se lo llevó la misma que ya prestaba el servicio por 144 millones, pero Globalia recurrió.

El Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales de Castilla y León ha resuelto que el contrato del bus urbano de Salamanca es nulo por haberse saltado un precepto obligatorio para fomentar la competencia. Así se desprende de la resolución que ya ha llegado al Ayuntamiento de Salamanca y que esta mañana debaten los grupos municipales en el seno de la comisión informativa de Contratación. Y que pone en una situación complicada al consistorio, que ve como este contrato, rodeado de polémica en su día, está en entredicho por limitar la competencia, algo que ya denunció el PSOE en su día.

 

El motivo último de esta anulación resuelta por el tribunal administrativo es que la licitación de este contrato no se publicó en el boletín oficial de las comunidades europeas, al menos, un año antes de iniciarse el concurso. Se considera imprescindible comunicarlo para fomentar la competencia entre empresas. No obstante, lo que la resolución pone de manifiesto de nuevo es que el pliego de condiciones aprobado por el consistorio iba contra la competencia. Lo más probable es que el Ayuntamiento recurra esta decisión, aunque desde la parte denunciante, el grupo Globalia, consideran que la resolución es taxativa y que el recurso sólo le costará dinero al consistorio, a cambio de ganar tiempo.

 

El contrato del bus urbano es el más importante en términos económicos. Se adjudicó el día 3 de abril de 2014 por doce años y un montante total de 144 millones de euros. La adjudicataria fue Salamanca de Transportes, la empresa que lleva 30 años prestando el servicio, que fue la única que presentó oferta. Precisamente la sola concurrencia de la empresa que ya prestaba el servicio desató las críticas sobre el pliego de condiciones.

 

En su día, la oposición, formada por el PSOE, denunció que el pliego estaba 'dirigido', enfocado a que sólo una empresa fuera capaz de cumplir los requistos. Y esa empresa era Salamanca de Transportes, la concesionaria durante décadas. El pliego exigía tener experiencia en una ciudad de población similar a Salamanca, tener una flota de autobuses de gas análoga a la que ya tenía la actual concesionaria, en número de vehículos y características, o acreditar una solvencia económica similar a la del servicio que se prestaba con el anterior contrato. Además, en aclaraciones al pliego ha 'espantado' a UTE que pudieran estar interesadas al mantener sus exigencias de solvencia económica para un grupo de empresas como si fueran una sola. Según las creíticas, no había ninguna empresa en el mundo que cumpliera a rajatabla esas exigencias, salvo la que ya tenía el servicio.

 

 

GLOBALIA IMPUGNA

 

A las críticas del PSOE, se sumaron en enero de 2014 las del grupo Globalia. La empresa de Juan José Hidalgo tenía intención de concurrir y pujar por el contrato del bus urbano, y denunció que el pliego de condiciones aprobado por el equipo de Gobierno de Fernández Mañueco impedía la competencia porque estaba pensado para que no concurriera más que la empresa que ya tenía el contrato. En enero de 2014, un recurso especial de Globalia paralizaba el proceso de adjudicación del contrato. El grupo empresarial alegó que el contrato no se ajustaba a la normativa europea y que impide la libre concurrencia. Entre los motivos, que se había establecido para doce años cuando el máximo son diez y que los requisitos coincidían con las características del servicio de Salamanca de Transportes.

 

Ahora, y tras pasqar por el TSJ de Castilla y León porque se pensó que el recurso había llegado fuera de plazo, la reclamación de Globalia ha derivado en esta resolución del tribunal administrativo con sede en el Consejo Consultivo de Zamora.