Antonio Toro, condenado por el 11M, sigue negando su papel como facilitador de los explosivos

Antonio Toro

Pasa sus días en la cárcel formándose como carpintero, dedicado a la lectura y viendo la tele sólo cuando son los informativos.

La Audiencia Nacional ha negado la concesión del tercer grado penitenciario para Antonio Toro, uno de los condenados por los atentados del 11M. Entre las razones que esgrime el juez está la de que Toro sigue sin asumir su responsabilidad como facilitador de los explosivos que se usaron en las bombas que explotaron en los trenes y por lo que fue condenado a cuatro años de cárcel.


"Asume su responsabilidad delictiva, pero no en los delitos de tenencia de explosivos, que justifica explicando que se guardaban en el mismo lugar que las drogas", argumenta el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, en el auto al que ha tenido acceso Europa Press.

Toro, condenado a cuatro años de cárcel como miembro de la trama asturiana que facilitó los explosivos a la "célula" terrorista, siempre admitió haberse dedicado al tráfico de drogas, pero negó las acusaciones por tráfico de explosivos. Era cuñado del ex minero y también condenado por el 11M, Emilio Suárez Trashorras.

Esta "asunción parcial de los hechos por los que está condenado" unida a una "dureza emocional" y una actitud "distante" de "hostilidad latente" hacen que "no proceda, por el momento, estimar el recurso, debiendo el interno continuar el disfrute de permisos". Toro solicitó el tercer grado, la cárcel se lo rechazó y recurrió ante el juez, que ahora da la razón a la cárcel.

CONDENADO HASTA 2022

Sobre Toro recaen tres condenas, una dictada por la Audiencia Provincial de Asturias en 2004, por un delito contra la salud pública (seis años de cárcel); una segunda de 2007, dictada por la misma Audiencia por tráfico de explosivos y delito contra la salud pública (once años de cárcel); y la que le impuso el Tribunal Supremo en 2008 de cuatro años por transportar los explosivos para la masacre del 11-M. No terminará de cumplir sus condenas hasta el 30 de marzo de 2022.

Tras rechazar el juez la concesión del tercer grado que le permitiría salir todos los días de prisión, Toro tendrá que conformarse con seguir disfrutando de permisos ordinarios de salida. En los últimos años se le han otorgado varios que ha cumplido sin incidentes.

El auto, fechado el pasado 30 de septiembre, ofrece algunos detalles de cómo es la vida de este condenado en la prisión lucense de Bonxe donde "su participación en actividades es relativamente escasa" y "tan sólo se encuentra matriculado en el ciclo formativo de carpintería". Añade el juez que Toro "ocupa su tiempo libre en la lectura" y que "apenas ve la televisión, tan sólo los informativos".

En cuanto a sus relaciones en prisión con otras personas, detalla que son "bastante correctas, tanto con el funcionario como con el resto de internos", aunque con los otros presos sus relaciones con "escasas". "Tan solo se relaciona con dos con los que suele pasear habitualmente", indica. Cuenta con apoyo familiar y no tiene sanciones de ningún tipo ni se le ha abierto expediente por mal comportamiento.

No obstante, la Audiencia Nacional valora como aspectos negativos para concederle el tercer grado su reincidencia delictiva, el tipo de delito, la especial gravedad de los hechos o la alarma social que generaría su excarcelación.