Ante una economía 'cogida con alfileres', la costura se presenta como una solución

"Puede ser una buena salida a la situación y una forma de no perder los viejos oficios"

En mitad de la gran recesión económica, una de las mejores recetas para sobrellevar la situación es apretarse el cinturón.

En España, y Salamanca no es una excepción, cientos de familias están optando por ajustar sus gastos de consumo familiares y olvidarse de las compras innecesarias para llegar de una manera más holgada al temido fin de mes. Lo que para unos es fruto de la necesidad está beneficiando, en el lado contrario, a algunos de los oficios más tradicionales de España.

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La crisis no sólo no está haciendo mella en empleos tan antiguos como el de los zapateros; los reparadores de electrodomésticos; los modistos y costureros; los talleres de automóviles o las empresas de limpieza, sino que les está ayudando a sacar pecho, en los mejores casos, o al menos a mantener su actividad económica sin demasiados problemas.

La tradición de coser está cada vez más en boga y vive un 'rescate' en la actualidd debido a la crisis y Claudia, dueña de la tienda Chicle, ha organizado un taller de costura al que cada vez acude más gente con la finalidad de confeccionar su propio vestuario.

El taller nace con la idea de enseñar a coser desde cero a todo el que tenga ganas de aprender el oficio que hasta la llegada de la crisis mucho daban por muerto. Y por otro lado, darle una vuelta de tuerca a la mala situación económica, reinventando y reutilizando aquello que teníamos olvidado en el fondo del armario.

De este modo, “se recuperaría un oficio que también es un arte y se ahorraría un dinero sin tener que dejar de estrenar ropa cada nueva temporada”, asegura Claudia.

Esta profesional de la costura, que además de profesora de literatura ha compaginado siempre sus estudios con esta labor, creó su propio taller en el año 2010 dentro de la misma tienda, al que cada vez acuden más alumnos. Este motivo le ha llevado a crear su propia marca junto con otra alumna que aprendió el oficio hace un par de años.

Desde la costura a mano hasta el uso de la máquina, Claudia apunta que en el taller se emplea material antiguo, a veces adaptado a los nuevos tiempos, como máquinas de coser Alfa, Singer o Refrey, a las que ha tenido que añadir algún motor moderno para que no quedasen obsoletas.

El respeto por el trabajo manual y por la tradición de generación en generación es lo que se intenta resucitar desde el mundo de la costura y del reciclaje de la moda. Y en tiempos de crisis esta puede ser una buena solución.