Almenas en plena Salamanca

El inicio de las obras en el convento de San Andrés deja a la vista una pequeña joya: el único tramo de la vieja muralla que conserva sus almenas.

Hace sólo unas semanas, finales de mayo, que se iniciaron las obras de recuperación de algunos elementos del antiguo convento de San Andrés y ya han dejado una sorpresa agradable. Los conductores y peatones que transiten por el tramo final de Rector Esperabé habrán podido ver como se yerguen orgullosas siete almenas sobre un pequeño tramo de la antigua muralla de Salamanca, que tiene varios tramos repartidos por la avenida. Se trata del único lienzo que, a día de hoy, conserva este tipo de elementos defensivos y su presencia es muy vistosa.

 

Este es el último descubrimiento que se suma al paulatino trabajo para dejar a la vista tramos de la antigua muralla salmantina, que en realidad eran dos: una cerca vieja en torno a la Catedral y otra del siglo XII con centro en la Plaza Mayor, y que fueron desapareciendo durante el siglo XIX a medida que crecía la ciudad. A principios del siglo XXI, se puso en marcha un proyecto para ir liberando algunos de los tramos. La muralla se ha sido rehabilitada en el tramo del jardín de Calixto y Melibea (2001-2003) y el tramo de los jardines de la Merced (2008-2009), y tras el polémico derribo de las casas adosadas a la muralla, a comienzos del año 2012 el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, a través de su Dirección General de Patrimonio, inició la rehabilitación de la muralla en el paseo del Rector Esperabé

 

 

 

La restauración de las tenadas y Pozo de las Nieves del Convento de San Andrés, en la que participa el Ayuntamiento de Salamanca, es parte de ese proyecto de rehabilitación; el presupuesto total es de unos 300.000 euros (185.000 municipales) y está financiado con cargo al 1,5% cultural. El objetivo es poner en valor los restos del Convento de la Orden del Carmen Calzado, junto a la Puerta de San Pablo. La intervención se llevará a cabo en dos bodegas abovedadas utilizadas como caballerizas y en los posibles restos de una de las torres del colegio, utilizadas parcialmente desde finales del siglo XIX como casa del peón caminero y taller eléctrico.

 

En el Pozo de la Nieve las obras van dirigidas a eliminar añadidos, consolidar la bóveda que lo cubre, desmontar la cubierta y reconstruirla con las mismas características volumétricas y realizar su vaciado completo. En la sala abovedada con acceso desde vía pública, se consolidan las bóvedas y se reconstruye el volumen demolido en 2009, recuperando la cota original de la construcción. En el patio se realizarán las comunicaciones necesarias para la visita de todas las zonas de intervención.