Algo tiene que cambiar

El Guijuelo tenía una oportunidad propicia para volver a saborear las mieles del triunfo, ya que el Celta B llevaba tres meses sin vencer en su casa. Sin embargo, el colectivo dirigido por Ángel Crego volvió a mostrar debilidades, tanto en el aspecto ofensivo como en el defensivo, y permitió que el filial vigués fuese capaz de regalarle una victoria a su público. La derrota por 2-1 enciende las luces de alarma en el equipo verdiblanco, ya que después de haber sumado sólo cuatro puntos en sus últimos diez compromisos, se ha instalado en puestos de descenso, y con una dinámica nada positiva.
OPTA ESPAÑA / J.A.S

Su rival, en cambio, recupera el aire perdido y se acomoda en la zona media de la clasificación, a cierta distancia de los puestos de promoción por el ascenso, pero lo suficientemente lejos de la zona roja, como para pasar una segunda vuelta tranquila. Después de unos primeros minutos de mucho tanteo y pocas llegadas, fue el equipo visitante el que conseguiría enmudecer Barreiro con un lanzamiento lejano de Neftalí, que a punto estuvo de colarse en la portería defendida por Sergio. Habían transcurrido, por aquel entonces, diez minutos de juego, y el Celta B todavía no se había aproximado a la meta visitante. Eso sí, cuando lo hizo, abrió el marcador. En el minuto 19, Oriol Riera hizo el primero para su equipo después de batir a Montero, tras un gran pase en profundidad de Pedro Vázquez. Con el 1-0, el filial vigués comenzó a hacer circular el esférico como suele hacerlo. Pese a todo, el Guijuelo, intentó sorprender a los de casa con rápidos contragolpes. Así, en el minuto 29, Sergio tuvo que volar para evitar el tanto de la igualada tras un lanzamiento de falta ejecutado por Neftalí. Antes del descanso, el equipo visitante se quedó con diez jugadores en el terreno por la expulsión de su delantero Óscar Martín, que fue objeto de una falta no pitada por el colegiado, y sus protestas acabaron enviándole a la caseta.

Con un hombre menos y en desventaja en el marcador, la situación para el Guijuelo se había vuelto excesivamente complicada. A la falta de acierto y de profundidad, había que sumarle la pérdida de su hombre más adelantado, lo que restaba aún posibilidades de igualar la contienda. Tras el paso por los vestuarios, el Celta B quiso cerrar el partido cuanto antes. Así, en el minuto 56, Mateo pudo marcar el segundo, pero el cancerbero visitante se mostró acertado y evitó el tanto. Ocho minutos más tarde, el árbitro no señaló un penalti sobre Dani Gail.

La insistencia local tuvo su premio en el minuto 65. Oriol Riera se hizo con el cuero en campo propio, se fue de hasta tres contrarios, hizo una pared con Candela, y batió a Montero en el mano a mano. Con el 2-0 y cuando todo parecía sentenciado, el Celta B se empeñó en sufrir hasta el final, sobre todo a raíz del tanto del Guijuelo, a seis minutos para la conclusión. Una falta lateral acabó con un testarazo de Juli Ferrer en el fondo de la red.

En la prolongación, el cuadro visitante lo intentó, pero chocó contra la última línea local. El Celta B supo aguantar las embestidas visitantes e incluso dispondría de una buena ocasión para matar el choque. El Guijuelo sigue metido en problemas y coqueteando con la zona peligrosa de la clasificación.