Alemania aplasta a Inglaterra en un encuentro para recordar

Alemania expulsó a Inglaterra del Mundial con una goleada que pudo alcanzar ribetes de escándalo en un partido de locos que entrará en la historia de la Copa del Mundo no sólo por su resultado (4-1) sino por el gol clamoroso que el árbitro le negó a Frank Lampard.
efe / Johannesburgo

Ofensiva a ultranza, derroche físico sin brusquedades (sólo una tarjeta por bando), goles abundantes, alternativas en los dos frentes, cantadas de los porteros, disparos a la madera y, por si fuera poco, un gol fantasma salpimentaron un espectáculo apasionante.

El partido, de octavos de final, había levantado una gran expectación entre los aficionados y una cierta inquietud en la Policía, pero no hubo más guerra que la deportiva.

Capello mantuvo el mismo once que se ganó la clasificación con una victoria sobre Eslovenia, mientras que Löw recuperó a los lesionados Schweinsteiger y Boateng, así como al suspendido Klose en la punta.

Alemania arrancó con un aplomo impropio de su juventud, frente a una Inglaterra que se movía a más revoluciones, y tuvo una primera ocasión temprana. Ozil recibió un pase perpendicular, ganó la posición a su marcador pero no controló del todo. Su disparo lo despejó James.

En el 23, Alemania marcó el gol más simple del fútbol. El meta Neuer lanzó la bola a tres cuartos del campo, Klose ganó el forcejeo a Upson y batió a James en su salida. Su duodécimo tanto en un Mundial le iguala con el mítico Pelé.

El partido se volvió loco. Los dos equipos abandonaron sus precauciones defensivas y entraron en un cuerpo a cuerpo en el que los ingleses llevaron la peor parte. En el minuto 30 Klose falló solo ante el portero, a continuación Defoe cabeceó al larguero y en el 32 Podolski recogió un balón de Müller y batió a James.

Parecía sentenciado, pero el encuentro enloqueció todavía más. Gerrard centró al punto de penalti y Upson ganó a los centrales alemanes para batir a Neuer, que salió a destiempo. Un minuto después el equipo arbitral le negó el empate a Inglaterra. El balón, lanzado por Lampard contra el larguero, botó medio metro dentro de la puerta alemana, volvió al travesaño y ya en el segundo bote no rebasó la raya.

Inglaterra se embarcó en una audaz ofensiva. Arriesgó y perdió. Schweinsteiger condujo un contragolpe sirvió a Müller, desmarcado, que fusiló a James en el 70. La retaguardia inglesa de desmoronó y los ataques germanos llegaban en oleadas ante James. Müller hizo su segundo gol en tres minutos y con 4-1, el partido quedó sentenciado.