Alejandro Arias sostiene que había bebido “dos o tres copas” y que trató de evitar el accidente de Casillas de Flores

La Sala 9 de los Juzgados de Salamanca, minutos antes de iniciarse el juicio (Foto: T.G.).

La acusación consideraque la velocidad excesiva y el alcohol impidieron que tomara la curva en la que se estrelló con su turismo.

El Juzgado de lo Penal Número 1 de Salamanca ha acogido, durante la mañana del lunes, 19 de enero, la primera parte del juicio contra el futbolista Alejandro Arias. Se trata del presunto autor del atropello que, en 2011, tuvo como resultado la muerte de dos turistas franceses en el municipio salmantino de Casillas de Flores.

 

El jugador de fútbol, actualmente vinculado al Real Avilés, ha relatado los hechos acontecidos durante la madrugada del 14 de agosto de 2011, cuando Casillas de Flores celebraba sus Fiestas Patronales. Según Alejandro, al volver al centro del pueblo conduciendo su coche, un BMW Serie 3, desde una peña situada a las afueras, vio “de repente” a una multitud en la carretera y giró hacia la izquierda para evitar el atropello.

 

El acusado iba acompañado por un amigo y por su hermana que, presuntamente, le avisó del peligro con un grito. Además, Alejandro ha reconocido haber bebido “una copa de ron” en la peña de la que venían, además de “dos o tres copas” a lo largo de la noche. De hecho, la prueba de alcoholemia realizada al conductor por la Guardia Civil tras el fatal accidente arrojó una tasa de 0,63 mg/l en aire expirado.

 

Alejandro Arias ha asegurado que no se percató de la presencia de las señales de límite de velocidad situadas en la entrada del pueblo, y ha manifestado que pudo equivocarse de pedal –el vehículo es automático, por lo que solo cuenta con freno y acelerador- en su maniobra.

 

El perito y el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico de la Guardia Civil sostienen que el vehículo no hizo ninguna maniobra evasiva, sino que realizó un “recto” y se empotró perpendicularmente contra un coche –que partió por la mitad-, una farola, las dos víctimas, y la pared de la biblioteca municipal a una velocidad de entre 122 y 130 kilómetros por hora. Uno de los fallecidos entró por el parabrisas del coche, mientras que la otra persona salió despedida varios metros a través de la pared del edificio municipal.

 

Dos días después del accidente, el acusado puso a disposición de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo su carnet de conducir, así como 15.000 euros que tenía ahorrados y una vivienda de la que está pagando la hipoteca. Cuando se produjo el accidente, el jugador tenía 22 años, y desde entonces no ha vuelto a conducir, según ha asegurado en el juicio.

 

En la primera parte del juicio, además del acusado, han comparecido nueve testigos y cuatro peritos. Durante la mañana del martes, 20 de enero, se celebrará la segunda parte, en la que intervendrá un último perito y se expondrán las conclusiones del proceso.