Alberto Prieto capta en su objetivo la injusticia de quien no puede “pasear por su ciudad con la libertad que yo lo hago"

El fotógrafo salmantino relata su experiencia de su viaje a Siria, la situación del país y su labor en el día a día

Hablar de Alberto Prieto es hacerlo de aventura, amor por la profesión y muchas historias que contar. La última de este fotógrafo salmantino (trabajó en la edición de papel de TRIBUNA muchos años) ha sido trasladarse a Siria para contar con imágenes que valen más que mil palabras una guerra, un conflicto “que ojalá termine algún día, pero en estos momentos es muy complicado”, señala.

Plantearse la idea de ir a Siria no es nada nuevo para Prieto, que ya emprendió una aventura en Chernóbil y Afganistán y destaca que su pasión es ahora realizar este tipo de trabajos “si se puede, aunque no descarto en algún momento de mi vida volver a la prensa local, donde se aprende muchos; es una gran escuela”.

Alberto Prieto relata la experiencia de entrar en el país, “de manera ilegal porque el visado es imposible conseguirlo” y del riesgo que uno corre si le ‘pillan’ en un ‘check point’ sin papeles, “pero es algo que yo he elegido y así lo asumo, aunque claro que pasas miedo y tu familia y gente que te quiere, también”.

Se muestra tremendamente orgullos de su ciudad, Salamanca, y de las raíces de su pueblo, Ledesma, al tiempo que denuncia en su trabajo por qué la gente de allí “no tiene la misma libertad que yo para pasear por su calles. Además, hay otra realidad y es que a pesar de los disparos, la vida de la gente de allí continúa”, relata.

Pese a estar ya en Salamanca, “mi mente a veces sigue estando allí”, y por eso desea volver allí o a cualquier otro sitio. Es la vida que ha elegido “al menos por el momento” para captar en imágenes momentos que ya son historia. Pero aún quedan muchas por contar… con una cámara y… Alberto Prieto.