Al encuentro con Cupido

Con más expectación mediática que la de solteros, la tercera caravana de mujeres arribaba ayer en Vitigudino.
Miguel Corral

En esta ocasión, el medio centenar de solteras llegadas desde la capital madrileña, no tuvo que sortear más que a las cámaras para integrarse en la localidad, pues los escasos hombres que acudieron a la cita demostraron algunos de los motivos por los cuales se mantienen en estado de soltería.

Contrariamente al gesto serio de los solteros, las mujeres demostraron sus tablas en el asunto de la caravana, pues su derroche de simpatía y buen humor hizo posible que su llegada no se convirtiera en un apesadumbrado velatorio consecuencia de la reiteración del evento en la localidad.

Así es que la timidez, en este primer contacto, fue la nota predominante entre los solteros; aunque más tarde, después de alguna copa de vino en la comida, el hielo se iría rompiendo para llegar a la noche en compañía.

A diferencia de la caravana de 2009 y como ya sucediera en la de 2010, el número de mujeres superó al de los solteros, la mayoría procedentes de pueblos de otras comarcas. Aunque en un principio el argumento de la Asociación Caravana de Mujeres (Asocamu) parecía tener un motivo solidario con los solteros de toda España, la insistencia en el evento no apunta a otra parte que no sea a un negocio en toda regla.

En cualquier caso, todo sea por el amor, pues siempre cabe la esperanza de que, tanto hombres como mujeres, encuentren su media naranja; ese flechazo de Cupido que por unas circunstancias o por otras hasta ahora nunca se había producido.