¡Adiós! Salamanca, Béjar y Ciudad Rodrigo pierden 17.574 habitantes desde 1996

(Foto: Chema Díez)

Los grandes núcleos poblacionales de la provincia de Salamanca se vacían en las dos últimas décadas y lejos de ganar población se desangran. Los municipios del alfoz ganan protagonismo y se hacen fuertes con grandes aumentos en su padrón desde 1996.

¡Adiós! Ésa es la palabra más pronunciada por los habitantes de la provincia de Salamanca en las últimas dos décadas debido a una masiva pérdida de población derivada de la escasez de oportunidades.

 

O eso al menos es lo que refleja el Instituto Nacional de Estadística (INE) en sus cifras referidas al padrón municipal comparando los años 1996 y 2015 que no dejan resultados para la esperanza, ni mucho menos.

 

De ellos se desprende que los grandes núcleos de población de la provincia como son la capital, Béjar o Ciudad Rodrigo pierden lentamente importancia en el ámbito de Salamanca con la pérdida de 17.574 habitantes en las últimas dos décadas, mostrando una tendencia negativa y con malos presagios para el futuro.

 

Si la cruz son los grandes y escasos núcleos poblacionales de la provincia, la cara de la misma moneda son los municipios del alfoz, que se han visto beneficiados de sus mayores ventajas económicas y su calidad de vida ya que todos ellos han ganado población comparando las dos últimas décadas.

 

De este modo, la ciudad de Salamanca ha pasado de 159.225 habitantes en 1996 a los 146.438 de 2015; Ciudad Rodrigo, de 14.901 a 13.052 y Béjar, de 16.662 a 13,724 habitantes. Por contra, Santa Marta cuenta con 14.970 habitantes en la actualidad por los 9.392 de 19996; Villamayor ha pasado de 2.337 a 6.962; Villares, de 1.920 a 6.188; Cabrerizos, de 1.434 a 4.198; Carbajosa de la Sagrada, de 1.126 a 6.740; Doñinos, de 684 a 1.952; Aldeatejada, de 588 a 1.724; y Castellanos de Moriscos, de 377 a 2.322 habitantes.

 

Otros núcleos importantes como Guijuelo, Alba de Tormes o Peñaranda han ganadao habitantes hasta situarse en 5.673, 5.304 y 6.557, respectivamente, mientras que Vitigudino pierde casi medio millar de habitantes.

 

Por su parte, en el ámbito global, la provincia también ha visto como su cifra poblacional ha pasado de 353.020 ciudadanos a 339.395, lo que supone un descenso del 4%. 

 

Con estas perspectivas, lejos de que Salamanca se convierta en un lugar de oportunidades, los números dicen lo contrario e invitan poco al optimismo... y a decir, muy a su pesar, ¡adiós!