Adiós que sabe a dulce éxito

La X Feria del Caballo se clausura con una alta participación que corrobora el acierto de esta muestra
MONDRIÁN / DAVID RODRÍGUEZ

Hace una década, las tradicionales ferias ganaderas de Miróbriga agonizaban. Habían perdido el encanto de antaño, y cada vez se acercaban menos cabezas de ganado hasta la ciudad. El Ayuntamiento, por aquel entonces, decidió especializarlas, intentando que cada una de ellas tuviera una temática particular. Así, la Feria de Septiembre se reconvirtió en la Feria del Caballo. Diez años después, se puede afirmar que el cambio no pudo ser más acertado, viendo la espectacular respuesta del público una edición más. Aunque en este éxito también tienen su parte de culpa los hosteleros que hace tres años decidieron apostar por la feria. Desde entonces se instalan en una gran carpa aledaña a la nave municipal de ferias; carpa en torno a la cual gira la vida social de Miróbriga durante el fin de semana.

Desde la tarde del viernes, hasta la misma clausura ayer por la tarde, la carpa ha estado en ebullición en todo momento, vaciando las habituales zonas de fiesta de Miróbriga en la noche del sábado y dejando desértico el centro de la ciudad durante el mediodía de ayer. Se trata de una forma diferente de disfrutar de la fiesta: todos reunidos bajo un mismo techo, y detrás de las barras, los habituales hosteleros de la calle Toro o La Colada. Y además con gente de todas las edades, desde los más pequeños hasta los más mayores tomando un pincho o disfrutando de la música, apoyados en la barra o sentados en las amplias terrazas del interior.

Para animar, en el centro de la carpa ha habido un gran escenario con varias actuaciones, algunas de ellas sufragadas por los propios hosteleros, todas ellas con temática española como flamenco, sevillanas, etc.

Para mejorar este año la feria, han sido novedad los dos castillos hinchables, donde los más pequeños han podido hacer de las suyas. También han sido ellos los que más han disfrutado de los paseos en calesa por la ciudad, con el punto de arranque en el propio recinto ferial. En este lugar también ha crecido el número de puestos artesanales instalados respecto a años anteriores. Orfebrería de la tierra, cuadros de Carlos García Medina, o cualquier tipo de elemento relacionado con la monta a caballo se han podido encontrar dentro de la feria. Incluso unos churros para disfrutar mientras se recorre el recinto.

El desconocido Horseball
Tanto en la nave como en los boxes exteriores, se ha podido ver a los protagonistas de la feria, los caballos, de todas las razas y tamaños, incluido unos pequeños ponys. Algunos de estos animales se encontraban también a la venta. Para que el público los pudiera contemplar a lo grande, la pista de competición ha acogido varias exhibiciones de las distintas razas de caballos, incluida una de los caballos sementales inscritos en la feria. Este mismo lugar acogió ayer una exhibición de las amazonas del centro ecuestre Chavascat, y un partido de exhibición de Horseball o Baloncesto a Caballo. Éste se iba a disputar en un principio en los fosos, pero tras unas pruebas se observó que los caballos podían resbalarse en la hierba de los fosos. Por eso se trasladó a esa pista de arena, donde había menos riesgo de caídas. El público disfrutó de este deporte tan desconocido, con dos equipos luchando por encestar un balón recubierto de cuerdas para que los jinetes se pudieran agachar y cogerlo con mayor facilidad.

La feria en sí finalizó a última hora de la tarde de ayer, con la actuación del grupo de baile Raquel Gómez y del grupo infantil de sevillanas de Ciudad Rodrigo, aunque todavía queda pendiente el concurso de fotografía de la feria. A partir del día 1 de octubre se podrán entregar las mejores instantáneas de estos días de feria en la casa de la cultura para participar en la octava edición del concurso.