Adiós, otra vez

FRACASO DEL REAL MADRID. Cae por sexta vez consecutiva en los octavos de final de la Liga de Campeones tras ser incapaz de ganar al Olympique en el estadio Bernabéu.
EFE

El Olympique de Lyon asestó el castigo más duro al Real Madrid, apearlo por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de final, en un año especialmente doloroso por los 250 millones de euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final del Bernabéu como gran reto. El Real Madrid firmó un nuevo fracaso en Europa. Manuel Pellegrini está sentenciado para Florentino Pérez. Las consecuencias de una eliminatoria en la que el Real Madrid solo fue superior en 45 de los 180 minutos están por llegar, pero la directiva comenzará a trabajar de inmediato en la búsqueda de un técnico para la próxima temporada. La incredulidad acabó apoderándose de un Bernabéu engalanado para una noche especial.

Empujados por la dulce resaca del encuentro ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño que se topó con Lloris en su rápida salida. A la heroica, sin un segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Guti, desde el lugar donde habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las piernas del meta francés. En cinco minutos el Real Madrid había enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Buscaba una noche europea mágica Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable. Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.

Arrancó la segunda mitad y el Real Madrid se desenchufó. Como si le faltase energía entregó el dominio al Lyon que demostró que la ida no fue un espejismo. No despertaba el Real Madrid. El juego se endureció y cayó en la presión francesa. A los 52 minutos Govou chutaba desviado con todo a placer. Casillas comenzaba a intervenir. Mala señal. Temía lo peor. Salvó un disparo de Lisandro cuando sobrevolaban el Bernabéu los fantasmas de un pasado reciente.

Perdía fuelle Guti y el Real Madrid se ahogaba. Pendía del desequilibrio de Cristiano, cada minuto más desesperado por no encontrar premio a su buen partido. La realidad era diferente. El dominio territorial era del Lyon. Casillas volvió a intervenir a una falta de Pjanic y nada pudo hacer cuando el bosnio le fusiló, culminando una jugada de equipo a quince minutos del final. Enmudeció el Bernabéu. La maldición se ampliaba. De nada sirvieron los intentos a la desesperada de Cristiano. El cambio incomprensible de Pellegrini, Mahamadou Diarra por Arbeloa, alejado de ahora sí una remontada épica, los que perdonaron fueron Lisandro y Delgado, con dos contragolpes que les plantaron solos ante Casillas. Desolación blanca en una de esas noches negras que dejan retratados a los protagonistas. El peor parado será Pellegrini, el escudo de todos. Los dardos apuntarán a él.