ADICAE dice que puede demostrar que Caja España engañó premeditadamente en la venta de preferentes

El argumentario interno de la caja, al que ADICAE asegura que ha tenido acceso, "acredita que la Caja decidió engañar a los consumidores para poder reforzar sus balances" y que "incentivaba entre sus empleados de manera destacada la venta de preferentes, que constituían el producto por cuya colocación más “pluses” se otorgaban a las sucursales".

El documento, que ADICAE ha explicado que aportará a los juzgados en los que mantiene demandas colectivas contra la entidad junto con las reclamaciones de otras 300 personas que se han sumado a las mismas, evidencia que las preferentes fueron comercializadas "de manera intencionadamente engañosa" entre pequeños ahorradores sin perfil inversor, con el objetivo de obtener liquidez y mejorar así sus ratios de solvencia.

 

La asociación denuncia en un comunicado remitido a los medios que "Caja España (ahora Ceiss y pronto Unicaja si se resuelve el eterno proceso de fusión, a costa de nuevo de sus afectados por preferentes) no tuvo reparos en colocar este producto complejo y de riesgo entre clientes conservadores que desconocían los riesgos del mismo". De hecho, el público objetivo al que Caja España recomienda vender preferentes es el de “economías domésticas de todos los segmentos de edades, que buscan rentabilidad a largo plazo”.

 

Entre las directrices destaca la de “No utilizar la palabra perpetuo. Suena muy mal, aunque sean perpetuas”. Es decir, no sólo no se aportó información suficiente a los preferentistas sino que se les engañó deliberadamente para beneficio de la entidad manipulando a los clientes y evitando informar sobre una de las condiciones fundamentales que hacen tan peligroso este producto (su carácter perpetuo).

 

En el documento se indica a los comerciales que el objetivo es atraer a nuevos clientes en base a los intereses ofrecidos y reactivar a los antiguos para que traigan “dinero nuevo”.  Incluso se llegó a presionar para su venta, dejando claro en interés de quién se actuaba, en un mail interno: “Refuerza nuestra posición de cara a movimientos entre cajas. Nos va la vida en ello. Hay que venderlas sea como sea”. 

 

En este “sea como sea” se incluye asegurar a los clientes que “cobrarán intereses de manera trimestral”, cuando en realidad está sujeto a que el banco tenga beneficios; que es un “producto adecuado para la diversificación” y que el cliente podría disponer de sus fondos, como si fuera un producto líquido, cuando en realidad no lo es. Para ello incluso se ofrecía la contratación de un depósito que luego se destinaba a la compra de las preferentes.

 

Con estos argumentos Caja España consiguió captar los ahorros de miles de familias, que cuando la entidad registró pérdidas se quedaron sin su dinero y fueron forzados a convertirse en accionistas con su correspondiente quita, viéndose ahora abocados a un proceso de canje que impone nuevas pérdidas.

 

Este protocolo, continúa el comunicado, "que evidencia lo engañoso de comercialización de preferentes, apoya de manera clara las demandas colectivas interpuestas por ADICAE frente a estas y otras entidades financieras implicadas en este fraude masivo". Por ello ADICAE seguirá defendiendo en los tribunales a los afectados ante un fraude que la justicia debe afrontar como lo que fue: una “estafa colectiva” que merece una solución colectiva.