Aceinsa: de debutante a sumar 22 millones en contratos municipales en solo tres años

El Ayuntamiento de Salamanca adjudica 5 contratos de renovación de aceras por 1,5 millones de euros

La empresa, que obtuvo su primer contrato con el Ayuntamiento de Salamanca en abril de 2011, acumula adjudicaciones por valor de 22 millones de euros en algunos de los pliegos más cuantiosos. Ha hecho de las bajas su mayor argumento para adjudicarse concursos.

SU ENTRADA EN MADRID CASI ACABA EN HUELGA

 

La de reducir los precios con bajas importantes y ofrecer, al margen, mejoras al servicio es también la táctica de Aceinsa en su salto a la capital. A finales de 2013, Aceinsa pujó por el contrato de gestión del alumbrado del Ayuntamiento de Madrid, una concesión de 786 millones de euros. Concursó con una propuesta, en UTE con Acisa, y con una rebaja del canon de entre el 5,12 y el 8,15%. En total, la baja era de 40 millones de euros.

 

Al conocerse las bajas ofertadas, se inició una huelga que dejó varios puntos de la capital sin iluminación varios días. El motivo, igual que el de la huelga de basuras en el servicio de Madrid, las sospechas de una rebaja de sueldos o de un ERE entre la plantilla para compensar a través de los costes laborales el ahorro.

 

Al final, el Ayuntamiento de Ana Botella adjudicó provisionalmente dos lotes del contrato a la UTE que gestionaba hasta entonces el servicio, formada por Sociedad Ibérica de Construcciones Elécticas, Imesapi (Grupo ACS), Etralux, Urbalux Citelum Ibérica, con rebajas inferiores al 2%. Esto sirvió para que los sindicatos desconvocaran la huelga porque tenían un compromiso para mantener plantillas. Aceinsa decidió recurrir la adjudicación.

Hacía mucho tiempo que ninguna empresa entraba a competir por los contratos municipales como lo ha hecho Aceinsa. Al menos, no en el Ayuntamiento de Salamanca, donde esta firma ha conseguido en tres años pasar de ser una 'debutante' a convertirse en una de las mayores beneficiarias de contratos municipales. Actualmente, cuenta con tres que suman más de 22 millones de euros y aspira a seguir ampliando la nómina. Para ello, ha ampliado su campo de acción y, aunque empezó por la señalización, ahora también opera en la conservación de las calles de la capital.

 

Detrás de Aceinsa está Juan Agustín Sánchez Bernal, vinculado anteriormente a Etralux, una de las concesionarias de contratos del Ayuntamiento y con la que ha entrado en conflicto, arrebatándole uno de los contratos más interesantes, el del alumbrado público. Su fulgurante trayectoria arrancó hace menos de tres años, cuando se hizo con su primer contrato del Ayuntamiento de Salamanca, el de señalización de las vías públicas.

 

Entonces sacó a relucir el que iba a ser uno de sus principales argumentos a la hora de presentarse a concursos, el de las bajas: es decir, ofertar precios por debajo de lo estipulado en contrato. Esta práctica es habitual ya que la oferta económica es uno de los puntos valorados en los concursos, pero tiene sus límites. Generalmente se considera que no es posible rebajar más del 10% el presupuesto de licitación que se establece en los pliegos. Esta es la baja que incluyó en su oferta para el concurso de la señalización de la vía pública y, junto con las mejoras ofertadas, le sirvió para llevarse en abril de 2011 su primer contrato: dos años y prórroga de otros dos a razón de 915.000 euros/año.

 

Después ha ido mucho más allá en materia de bajas. Para acceder al contrato de mantenimiento y mejora del alumbrado público ofertó bajas de entre el 12 y el 22%, por encima de lo generalmente aceptado; en el proceso, un informe técnico aseguraba que, con esas condiciones, el servicio daría pérdidas de manera irremediable. Inicialmente, la mesa de contratación adjudicó el contrato a la exempresa de Sánchez Bernal, Etralux, pero el concejal Manuel García Carbayo logró un informe técnico que aseguraba que el Ayuntamiento había contratado con bajas por encima del 10% habitualmente, y lo usó para adjudicar en comisión de contratación en contra de lo que había determinado la mesa.

 

Aunque Etralux recurrió y logró que se repitiera el proceso, no insistió y finalmente Aceinsa se adjudicó el contrato en julio de 2012: cuatro años y dos de prórroga por un montante total de 12 millones de euros. Este contrato ha sido objeto de polémica. A raíz de ser concesionaria de este contrato, el Ayuntamiento de Salamanca le ha encargado recientemente labores de mejora de la eficiencia energética del alumbrado público, para lo que le ha pagado 152.000 euros adicionales.

 

Convertida ya en una de las mayores concesionarias y 'favorita' del Ayuntamiento para adjudicar contratos, en abril de 2013 accedió al contrato de renovación de pavimentos viarios, el arreglo de aceras y calles. En este contrato, licitado por 14,4 millones de euros, insiste con las bajas 'temerarias': entre el 22 y el 49,97%. Le sirvió para llevarse el contrato frente a otras 22 empresas de lo más granado de la obra pública. Para conseguirlo, ha tenido que constituirse en UTE con Gecocsa, con más experiencia en este tipo de trabajos.Se lo adjudica por cuatro años y dos de prórroga, a razón de algo más de un millón de euros cada año. En total, 6,4 millones.

 

Este contrato ha estado también rodeado de polémica recientemente porque UGT y PSOE han denunciado que la empresa ha despedido a cuatro personas y ha hecho nuevos contratos en peores condiciones. Esta situación supone un incumplimiento del pacto alcanzado entre el Ayuntamiento de Salamanca y las empresas concesionarias de contratos municipales, pacto que Aceinsa firmó, para el mantemiento no solo del número de empleos, sino del tipo y calidad de las plantillas, comprometiéndose a subrogar los contratos del personal empleado en estas labores por la anterior concesionaria, mantener sueldos y coste salarial del servicio.

 

El resultado, contratos por cerca de 22 millones de euros, de amplia duración, desbancando a empresas que ya estaban cumpliendo (algo poco habitual, dado que el Ayuntamiento es proclive a la estabilida en los contratos, como se ha podido ver con el del bus urbano) y que le mantendrán ligado a la contratación pública, al menos, hasta 2019. Siempre y cuando no se adjudique nuevos contratos o renueve los que ya tiene, caso del de señalización de la vía pública, que entra ahora en prórroga.