Absuelto el portero de un bar acusado de empujar a un joven

Fallo. El juez alega la falta de pruebas para inculpar al imputado.
E. G.

El magistrado del Juzgado de lo Penal número Uno ha absuelto al portero de un bar acusado de un delito de lesiones. Por estos hechos, el imputado se enfrentaba a 10 meses de prisión y 18.500 euros de responsabilidad civil solicitados por el Ministerio Público. La acusación elevó la petición a tres años de cárcel y 60.000 euros de indemnización.

El magistrado basa su decisión en la falta de pruebas que acrediten que el acusado empujó al joven: “No hay una prueba contundente que indique, sin duda alguna, que el portero empujó al joven fuera del hall con dirección a la calle a modo de represalia por haberse colado en el local sin pagar el precio de la entrada. Tampoco descarta que la caída se produjera debido a la “previa ingesta de alcohol en una cantidad importante” –etilemia de dos gramos por litro en sangre, cuatro veces superior a la tasa permitida–.

Además, el juez considera como hecho probado que el denunciante “perdió el equilibrio, una vez que el acusado le había soltado, al bajar el escalón que separa la entrada del bar de la acera, cayendo sobre el acerado de la calle Varillas y la calzada, sufriendo un fuerte golpe en el cráneo, quedando inconsciente”.

Durante la vista oral, celebrada el día 12 de enero, el imputado, Ó. B. H., aseguró que no empujó al joven y, por tanto, no fue el culpable de la caída que sufrió el denunciante y que tuvo como consecuencias la pérdida del olfato y del gusto y daños en el sistema auditivo. Durante su intervención relató que en torno a las 03.00 horas del 29 de enero del pasado año se encontraba en la puerta de una discoteca ubicada en la calle Varillas realizando labores de seguridad. “Me avisaron con gestos de que un joven –el denunciante– había accedido al local sin adquirir previamente la entrada”.

Aseguró que el joven echó a correr dentro del establecimiento y a la altura de una de las barras, “caminé detrás de él, le agarré por detrás, por la parte alta de su ropa, por debajo del cuello”. Al llamarle la atención, el joven comenzó a “mover los brazos de manera brusca”. Ante el intento del joven de zafarse del acusado “le agarré también por detrás, entre el codo y el hombro diciéndole que tenía que salir y pagar”.

Según su declaración, tras indicarle que debía comprar la entrada, observó cómo el joven se dirigía hacia la salida pero reiteró que no presenció la caída, ya que se quedó dentro del establecimiento y sólo salió al exterior al comprobar que había un gran revuelo. Por último, señaló que “no le empujé” y que la víctima se encontraba en “un evidente estado de embriaguez”.

Por su parte, la víctima reconoció que entró en el recinto sin abonar el precio de la entrada, una actuación que, según su versión, había repetido en otras ocasiones cuando no tenía intención de consumir pero en esa ocasión “no avisé al de la puerta”. Detalló que una vez en el local, una o dos personas le agarraron y le llevaron a la calle. Reconoció al acusado y aseguró que fue él quien le empujó y fruto del impacto cayó al suelo. El forense relató que el joven sufrió un traumatismo craneoencefálico fruto del impacto contra una superficie saliente, lo que le provocó la pérdida del olfato y del gusto, padeció un cuadro depresivo, dolor de cabeza, visión borrosa y tiene dañado el sistema auditivo.