"A principios del siglo XX las mujeres deportistas eran mucho más protagonistas que ahora"

Jorge García García, que presentó el libro en el Consejo Superior de Deportes, también hará su puesta de largo en Salamanca

Habla Jorge García García, autor salmantino de 'El origen del deporte femenino en España', el primer libro que consigue profundizar en quiénes fueron las pioneras de nuestro deporte.

 

EL ORIGEN DEL DEPORTE FEMENINO EN ESPAÑA

 

 

Autoeditado por su autor, Jorge García García, y con prólogo de la conocida periodista Paloma del Río, el libro publicado en diciembre de 2015 consta de 855 páginas en las que incluye los datos y biografías de las primeras deportistas y los primeros clubes del país. 

 

El libro recoge miles de fotografías y datos para recuperar la memoria histórica de aquellas pioneras del deporte español.

 

En Salamanca se puede comprar en las librerías Hydria, Cervantes Humanidades, Víctor Jara y Cátedra.

 

El libro se presenta en el Teatro Liceo de Salamanca, el martes 12, a las 20 horas.

El salmantino Jorge García García ha hecho de su trabajo su pasión y su pasión se ha convertido en un libro de 900 páginas con el que nos descubre cómo y de qué mano de quienes nació el deporte femenino en nuestro país. Un extenso recorrido desde principios del siglo XX hasta 1936 sobre el que nunca nadie se atrevió a bucear y arrojó tal cantidad de información y datos que este historiador decidió convertirlos en un libro que autoeditó y que esta semana se viste de largo en Salamanca.

 

- ¿De dónde nace la inquietud por escribir este libro?

 

- Empecé en la Facultad porque estaba realizando un trabajo sobre investigación de género y se abrió la posibilidad de hacerlo sobre deporte que es una temática de la que no había nada. Empecé a investigar y a medida que fui recopilando información ví que había tanto material que decidí plasmarlo en un libro.

 

- Casi 900 páginas escritas, ¿qué nos vamos a encontrar?

 

- En el libro intento recuperar a través de la prensa todas las competiciones que hubo, todas las deportistas, los primeros clubes, los entrenadores que ayudaron a esas mujeres, cómo fueron vistas por la prensa y la conquista social que conllevó eso. Eran portadas de prensa, continuamente entrevistadas y se dio un paso de la nada, de estar relegadas al hogar, al todo, a la conquista social porque tenían un estatus muy similar al de las artistas de cine.

 

- Aunque los tiempos no son comparables con lo que cuentas, ¿diría que la deportista femenina era más valorada a principios del siglo XX que del XXI?

 

- Eran mucho más protagonistas que ahora. He hecho una comparativa y he utilizado estadísticas para ver el número de artículos que les dedicaba cada periódico, cómo fue porcentualmente ese crecimiento del deporte femenino y casi todas las semanas salían como portada de periódicos deportivos o revistas generalistas. Estaban a un nivel que hoy en día ni nos los creeríamos. Ver una mujer, pongamos el caso, en portada de Marca o As estaba a la orden del día y hoy sucede muy de vez en cuando.

 

Portadas en 'Marca' y 'As'

 

- ¿Dónde estaría el deporte femenino ahora si tras la Guerra Civil no hubiera desaparecido del mapa?

 

- El deporte femenino español en ocho años, entre 1928 y 1936, creció de una manera alucinante porque hubo, por ejemplo, una selección española de hockey que fue al preolímpico del 36 y quedó segunda, hubo deportistas en Juegos o Europeos que hicieron buen papel, incluso algunas batieron récords del mundo universitarios. Estaba habiendo una gran progresión que cortó la Guerra Civil de raíz y se volvió para atrás. Podríamos estar hablando de un potencial similar al de los países nórdicos.

 

- Alguna de las mujeres de las que habla en su libro eran auténticas superdotadas porque descubrimos que se dedicaban a diferentes disciplinas.

 

- Eso es llamativo para la gente porque hoy en día es impensable. Hay alguna como Margot Moles que se clasificaron para unos Juegos Olímpicos en tres disciplinas tan diferentes como esquí, hockey y atletismo. Para mí eran superatletas porque muchas de ellas eran muy completas.

 

- ¿Alguna, al margen de Lili Álvarez, tuvo la oportunidad de vivir del deporte?

 

- Muy pocas vivían del deporte en España. Lili es un caso aparte porque la mayoría de su carrera fue fuera de España. Las raquetistas, las jugadoras de frontenis sí que eran profesionales y alguna que otra tuvo algún pequeño ingreso pero la mayoría eran amateurs, pero vamos eso también pasaba con los hombres incluso los futbolistas de los años 30 o 40 eran amateurs.

 

- De entre todas las historias, las mujeres deportistas que ha conocido a través de su estudio, ¿alguna favorita?

 

- Me decantaría por dos que son Margot Moles y Aurora Villa porque son dos mujeres que crecieron juntas, fueron al mismo instituto y fueron pioneras en muchas disciplinas, en atletismo, en esquí, en natación. Pusieron las bases de la mayoría de los deportes en Madrid, ya no por la calidad deportiva que tuvieron, siendo importante, sino por la dificultad de ser pioneras. Ser las primeras en ponerse un bañador e ir a una piscina llena de hombres, ser las primeras en vestirse de corto e irse a una pista de atletismo cuando entonces era impensable. Abrieron camino y además fueron buenas deportistas.

 

- ¿De dónde surgieron o de qué clase social eran la mayoría de estas mujeres pioneras?

 

- Al principio sí es verdad que las primeras deportistas eran aristócratas, después las que dieron más impulso fueron mujeres que iban a colegios e institutos privados que tenían clases de educación física y fueron el motor del deporte femenino y ya hacía 1933 hasta 1936, toda las clases sociales tenían acceso al deporte.  Hubo un club muy importante en Barcelona, el Club Femení que llegó a tener 3.000 deportistas porque facilitaba que las mujeres trabajadoras pudieran hacer deporte.

 

- Hemos hablado algo del libro y toca turno para el autor que para ver su obra publicada la tuvo que editar, ¿imposible encontrar editorial?

 

- Me han puesto pegas por todos lados porque primero era deporte femenino y después por las dimensiones. Pero yo no quería dejarme nada porque no había nada escrito y lo quería hacer como a mi me hubiera gustado encontrarme escrita la historia y a nivel editorial es difícil darle salida. Todo eran problemas, pegas porque no veían rentabilidad. Eran portazos en la cara así que decidí editarlo yo porque quería que todo esto se supiera.

 

- ¿Qué ha recibido a cambio?

 

- Mi recompensa está en la gente que ve el libro, el trabajo y se queda alucinada con las historias, las fotografías, las anécdotas. A la gente le gusta conocer que hay un pasado y ver cómo se competía, sus dificultades. Las deportistas de ahora lo ven y comparan como entrenaban y como lo hace. Esa recompensa y la de los familiares de las deportistas que en algunos cosas no sabían que sus propias madres, tías o abuelas habían tenido ese estatus tan alto o habían salido en prensa. 

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