“A mí la Semana Santa de Salamanca me ha permitido estar vivo”

JOSÉ VAZ COHÉN - PRESIDENTE DE LA JUNTA DE COFRADÍAS, HERMANDADES Y CONGREGACIONES DE SALAMANCA
EVA CAÑAS

Es la última Semana Santa como presidente de la Junta de Cofradías, ¿qué sensaciones tiene ahora mismo?
Mentiría si no digo que anímicamente me machaca un poquito. Pero quizás por mis circunstancias personales. Estoy viudo, vivo solo y a mí la Semana Santa me ha permitido estar vivo. Entrar, salir, tener preocupaciones, disgustos y ahora de la noche a la mañana el bajón y espero que no me dé ninguna depresión.

¿Cómo piensa que va a sentirse en la Pasión salmantina dentro de un año?
No lo sé. A lo mejor me voy a ver la de otros sitios ya que nunca he podido o incluso a ver las mías porque no siempre las he podido ver.

¿Lo echará de menos?
Sí (rotundo), que duda cabe. Sobre todo la actividad no el figurar porque casi que esa parte del cargo me molesta.

¿Qué balance hace de estos ocho años como presidente?
Todas las personas a poquito que sean curiosas dejan algo de su impronta personal y creo que mi trato con las autoridades y hermanos mayores ha sido bueno. He tratado de ser educado con todos y colaborar en la medida de lo posible, aunque no te entiendan porque no comprenden que no siempre se puede. El último paso que se ha restaurado a través de la Junta de Cofradías ha sido el de mi cofradía –El Perdón–, por lo que nunca he realizado prevaricación. Hemos restaurado todas las imágenes de las cofradías.

El peor momento…
Cuando un grupo de hermanos mayores se reunieron para quitarme del cargo a mis espaldas. Se vendió la imagen de que era lo mejor para mí. No les gustaba cómo estaba llevando la gestión. Me dolió porque creía que no me lo merecía y mucho más que se hubieran reunido a mis espaldas. Si se hubiesen reunido conmigo y expuesto sus razones las hubiese discutido. No tengo ningún apego al cargo. El único apego que tengo es porque me mantiene vivo. O te suicidas o te matamos y tampoco es eso. Pero no soy un hombre rencoroso.

Y el mejor…
El haber conseguido los convenios con las instituciones –caso del Ayuntamiento y la Diputación– que han demostrado que la gestión que hacía era correcta. Cada vez ponen más trabas y dificultades. Nos ha costado muchas patadas y ojalá hubiera tenido más dinero y flexibilidad en el convenio. En el caso de las restauraciones hemos dejado de tener un patrimonio que se estaba deteriorando a marchas forzadas, ya no sólo es tenerlas a la intemperie, es subirlas, bajarlas, moverlas en el paso, etc.

¿Le va a quedar alguna asignatura pendiente?
Muchas. Me gustaría que fuesen más religiosos y no confundir este término con beato pero sí al menos que se sientan más integrados en sus propias cofradías y que no se limiten a la época de Semana Santa porque ahora llega una procesión y se ven a más hermanos en la calle que en eucaristía. Pido más compromiso con la cofradía, no se explica que siendo 600 personas salgan 54 hermanos de fila en el caso de El Perdón. Últimamente está bajando el número de cofrades. Salen menos de la mitad de los inscritos. Los tres últimos años ha bajado bastante. Se ha estabilizado con tendencia a la baja. Otro tema preocupante son las cargas, cuando yo empecé había hermanos mayores que cargaban bajo los pasos de otras cofradías y ahora eso no pasa. Me sorprende que con las nuevas tecnologías no se inventen unos motores que vayan debajo de los pasos y que imiten el movimiento de los hermanos de carga.

¿Algún consejo para el que le suceda en el cargo?
Le diría que sea él mismo, que no se deje influenciar, que tenga cierta flexibilidad pero que recuerde que lo bueno y lo malo será él. Si lo hace bien no se lo reconocerán pero si lo hace mal lo crucificarán.

Haciendo un repaso de la Pasión salmantina, respecto al número de cofradías, hermanos o imágenes, ¿en qué situación se encuentra?
Se habla de 9.000 cofrades pero no es real porque en muchas hermandades hay gente que es de varias. En la Semana Santa salmantina faltaría un paso en la calle, la Sagrada Cena, pero que supone un alto coste económico. Respecto al número de cofradías, 16, creo que sería bueno que se recuperase algunas de las dos o tres que desaparecieron. Entre ellas, la del Cristo de las Batallas.

¿Cómo describe al público salmantino que acude a ver las procesiones?
Hay gente que es respetuosa, que está pendiente de la procesión, que aguanta horas esperando a que pase su imagen y se lleva incluso a sus pequeños. Pero también hay otros que van con una actitud irrespetuosa, con las manos en los bolsillos y que no les importa cruzar la procesión veinte veces para ponerse al otro lado.

Algunos actos que organizan desde la Junta de Cofradías, como el Santo Entierro y el Encuentro, están rodeados de críticas...

El año pasado, en El Encuentro se prolongó demasiado el regreso y se hizo estar a la gente hasta más de las tres de la tarde sin necesidad. En el Santo Entierro el problema es que no quieren salir juntos, sobre todo alguna de ellas. De romper el orden cronológico solo les pido que expliquen al pueblo de Salamanca por qué la procesión general del Santo Entierro no sale como tal. Ahora quieren cambiar el orden de la Virgen para que vaya delante del Cristo y yo nunca he visto que los vivos sean acompañados por los muertos sino lo contrario.

¿Hay unión entre las diferentes cofradías de la ciudad?
Se soportan.

¿Cómo valora el apoyo institucional que recibe la Pasión?
Esta vez, cuando he firmado los convenios no sólo a las instituciones sino a las personas que lo representan que son ellos los que hacen que se haga.

Con respecto a ciudades cercanas como Valladolid, León y Zamora, con una Semana Santa de Interés Turístico Internacional, ¿en qué posición se encuentra la de Salamanca?
En la ciudad de Valladolid tienen la suerte de tener el Museo Nacional de Escultura y ayuda porque allí hay tallas preciosas. Pero el entorno de Salamanca se presta, como la calle Compañía, que vale un potosí.