A la tercera no fue la vencida

NUEVA DERROTA. El Guijuelo no levanta cabeza y encadena tres derrotas en tres partidos con María en el banquillo. POLÉMICO ARBITRAJE. El colegiado gallego dejó mucho que desear y desquició por completo a los jugadores chacineros
ADRIÁN A. GARCÍA
Nueva derrota del Guijuelo, y ya van tres consecutivas en los tres partidos en los que María se ha sentado como técnico principal. En esta ocasión cayó ante un Alavés que tiró más de oficio que de calidad. Con una defensa muy seria que apenas concedió espacios a los rápidos atacantes del conjunto chacinero y con un contraataque mortal, con Calderón y Casares inspirados, le bastó para imponerse por 0-2 en el Municipal.

La primera parte comenzó de la peor manera posible para los intereses del farolillo rojo del grupo. A los ocho minutos, un balón sin aparente peligro a escasos metros del centro del campo le cayó a Álvaro Tejedor para despejar sin oposición, pero le dio mal –o mejor dicho, no le dio–, lo que aprovechó Casares para irse en velocidad del salmantino y centrar al segundo palo, donde Calderón fusiló a un Montero que nada pudo hacer para evitar el gol. 0-1 y el partido se ponía muy cuesta arriba contra uno de los equipos llamados a ascender a Segunda División.

Con el paso de los minutos la tensión se iba haciendo patente en cada jugada y en cada balón dividido. En uno de ésos llegó el penalti a Chema que el colegiado gallego Pérez Pallas no se atrevió a señalar. El navarro saltó a por todas a por una pelota dividida en el área vitoriana, pero Esparza no hizo lo mismo, desplazándolo con la cadera mientras se encontraba en el aire, haciendo lo que coloquialmente se llama la cama. El resultado de una jugada que se pita siempre en el medio del campo, pero que en el área parece que no se mide por el mismo rasero, fue el costalazo del extremo chacinero y la continuación de la jugada.

A partir de esa acción llegaron los mejores minutos del Gujiuelo en estos primeros 45 minutos. Los locales dominaron casi por completo la posesión del esférico, combinando bien por ambas bandas y con centros al área que la pareja de centrales se encargaron de desbaratar, en especial Morcillo, muy seguro durante todo el partido. José Romero llevó el peligro la meta de Montero, el guardameta del Alavés, con varios disparos desde la frontal que se fueron lamiendo la base del poste.

Por su parte, el conjunto de Álvarez Tomé se vio muy reservón a la hora de ir en busca de la sentencia del encuentro con el segundo tanto. Sólo Casares creaba peligro por su banda, donde trajo de cabeza a Álvaro Tejedor durante la estancia de éste en el campo.

La segunda mitad comenzó como la primera, nada más salir del vestuario, el segundo tanto vitoriano. En una segunda jugada después de una falta lateral, el balón le llegaba colgado a Geni, que sólo tuvo que poner la cabeza para hacer el 0-2. Si el partido ya estaba complicado al paso por los vestuarios, más aún se puso tras la reanudación. Máxima efectividad del Alavés, que en sus dos primeras llegadas claras hizo sus dos goles.

El Guijuelo, por su parte, apenas dio señales de vida en ataque en este periodo, ya que todo se resumió en balones colgados a la espera de que Juli Ferrer, que actuó como delantero durante más de 20 minutos al más puro estilo Alexanco con el Dream Team, o alguno de los otros atacantes del equipo cazara alguno, pero no fue así. Sin ir más lejos, el tiro más peligroso llegó en el 83, en un lanzamiento desde la frontal de Iturralde que atajó Montero.

Pero si al partido le faltaba un protagonista principal, para eso vino el árbitro al Municipal. Pérez Pallas desquició a los jugadores chacineros permitiendo todo tipo de contactos en los balones divididos por parte de los jugadores visitantes. Fruto de ello fue la inexplicable expulsión de Chema. El centrocampista navarro recibió entradas duras y fuertes golpes durante todo el encuentro y, tras recibir un nuevo golpe en las costillas, vio cómo el colegiado le mostraba la segunda amarilla por una ligera protesta desde el suelo. Era el culmen de una actuación que, sin ser desastrosa, fue sacando de sus casillas a los jugadores del Guijuelo acción tras acción.

La nota curiosa del partido fue la participación de Michael Thiago, como primer cambio para tratar de cambiar la dinámica del partido, después de una semana en la que se ha hablado mucho de su posible salida del club y de lo poco que contaba para el técnico. Un capítulo más de la casa de los líos que está siendo el Guijuelo este año.