"A la primera de cambio, cogía el cuchillo jamonero y se paseaba por la casa"

Un hombre, condenado a más de 9 años de prisión por maltratar y violar a su mujer durante más de 17 años.

La Sección Tercera de la Audiencia de Jaén ha condenado a nueve años y tres meses de cárcel a un vecino de Begíjar (Jaén) por maltratar y violar a su mujer durante los 17 años que estuvieron casados. Además, deberá indemnizarla con 25.000 euros.

 

El fallo de la sentencia, al que ha accedido Europa Press, le condena a dos años y nueve meses de cárcel por un delito de malos tratos habituales, con el atenuante de alcoholismo, otros seis meses de cárcel por el delito de amenazas y finalmente seis años más de prisión por el delito de agresión sexual.

 

En total, nueve años y tres meses de cárcel, además de 16 años de prohibición de acercamiento y comunicación con la que fuera su mujer.

 

Durante el juicio, el acusado negó todos y cada uno de los cargos y se defendió diciendo que él no tenía necesidad alguna de violar a su mujer porque las relaciones eran "naturales" pero que de no haber sido así "para eso tengo 50 euros en el bolsillo y me voy de prostitutas". Además, negó tener problemas con el alcohol, aunque el fallo de la sentencia le reconozca el atenuante de alcoholismo.

 

Rechazó también haber agredido en múltiples ocasiones a sus dos hijos e incluso haberles amenazado con armas blancas o con una pistola de aire comprimido. Ha definido a sus hijos como "los dos luceros de mi corazón" y ha negado todos y cada uno de los episodios que le relataba la acusación particular ejercida por la que fuera su exmujer.

 

LA VÍCTIMA DECLARÓ OCULTA POR UN BIOMBO

 

La declaración de su exmujer, que finalmente acabó en una casa de acogida y con protección policial, se produjo oculta por un biombo que la separaba del acusado. Fue ella la que con todo lujo de detalles relató los 17 años de matrimonio en la que, según su declaración, sufrió agresiones "prácticamente desde el primer día de convivencia" incluso cuando se encontraba embarazada de su primer hijo.

 

No solo fueron agresiones físicas, también hubo agresiones sexuales. "Me llegó a obligar todos los días, incluso varias veces al día y me decía que si no lo hacía mataría a mis hijos", relató la mujer que incluyó en su declaración episodios de agresiones físicas también hacia sus dos hijos.

 

Fue la hija del acusado la que, aún siendo menor de edad, el 23 de enero de 2014 denunció a su padre tras ver como intentaba agredir con un cuchillo a su madre. Fue la gota que colmó el vaso y que llevó a la menor, actualmente con 18 años, a dar la voz de alarma.

 

Ella también declaró como testigo en el juicio. Dijo haber sentido "mucho miedo" de que su padre les hiciera daño, que las discusiones eran a diario y que las agresiones se producían tanto cuando estaba borracho como cuando estaba sobrio. Además, corroboró que en alguna ocasión había escuchado a su padre amenazar a su madre con matarlos si ella no accedía a acostarse con él.

 

Tal fue el relato de madre e hija durante la vista, que finalmente el Ministerio Fiscal, que inicialmente solo pedía dos años y medio de prisión por un delito de maltrato habitual, cambió su calificación y acusó también por un delito de agresión sexual.

 

Para los peritos, la personalidad del acusado encaja con la de un hombre machista que ejerce la cultura del control y la dominación. A esto se unen rasgos de agresividad y de ser una persona con dificultad de sociabilidad y de empatía. Sin embargo, los peritos dejaron claro, y así lo recoge la sentencia, que el acusado "no tiene ninguna alteración mental que le impida tener conocimiento de las cosas".

 

En el juicio declararon también el padre y el hermano de la mujer que han señalado que han tenido que abandonar el municipio por las continuas amenazas de muerte del acusado.

 

"Tengo miedo por la vida de mis hijos y por la mía", ha dicho la mujer en su declaración, al tiempo que ha asegurado que soportó los 17 años por "miedo" a que le hiciera algo a sus hijos porque a la primera de cambio "cogía el cuchillo del jamón y se paseaba por la casa". La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.