7 segundos y 94 centésimas para un récord provincial

Esta marca le coloca cuarto en el ranking nacional absoluto de esta distancia esta temporada, entre los 28 mejores españoles de todos los tiempos en los 60 metros vallas
El atleta salmantino del Atlético Salamanca - Caja Rural Pedro García Fernández ha entrado en la historia del atletismo charro gracias a tres dígitos: 7 segundos y 94 centésimas que ha tardado en recorrer y ganar los 60 metros con vallas en una prueba de control realizada esta tarde en el módulo cubierto del CSD de Madrid, y que suponen un nuevo récord provincial (anterior: Roberto de Prado, 8.05, año 2000). Esta marca le coloca cuarto en el ranking nacional absoluto de esta distancia esta temporada, entre los 28 mejores españoles de todos los tiempos (11º en categoría promesa) y, posiblemente y a falta de confirmación oficial, como nuevo plusmarquista de Castilla y León.

Ajustó la gorra a su cabeza, como antes de cada carrera desde hace ocho años. Se colocó en los tacos de salida. A su lado partían David Taylor e Ignacio de Esquiroz, rivales de calidad contrastada que el anterior fin de semana estuvieron en la final del Campeonato de España en pista cubierta en Valencia. Pedro no había logrado entrar entre los ocho elegidos, tras una mala semifinal en que pagó cara su inexperiencia. Fue el primer tiempo fuera de la final. Por lo tanto, existía cierto pique, más que con ellos, consigo mismo.

"Había sensaciones de correr, me encontraba bien, muy motivado, sabía que tras el 8.07 de Valladolid lo podía hacer muy bien, a pesar del pequeño desastre que supuso el nacional para mí", reconoce el franjinegro,"pero sobre todo quería acabar la pista cubierta con sensaciones motivantes para la temporada al aire libre". Dicho y hecho. Dispara el juez y Pedro efectúa una buena salida, con tanto ímpetu que toca en la primera valla. No lo hará en el resto, "para correr así de rápido hay que pasarlas limpias", señala. Hasta el tercer obstáculo sus rivales, más veloces en la puesta en acción, van por delante. Pero Gorritas va más ágil, trabaja bien con la pierna de paso, mejora su frecuencia entre valla y valla, imparable hasta detener el cronómetro en 7.94, por los 8.08 de Taylor y 8.11 de Esquiroz. Nada más conocer el resultado, un incrédulo y atolondrado García saluda a Taylor, compañero de entrenamientos en Madrid, quien le dice: "Tío, das mucho miedo para el aire libre".

Su entrenador, Jorge Marín, ausente por encontrarse en el nacional juvenil de Valencia, tampoco se lo cree cuando recibe su llamada. "Vamos a plantearnos nuevos objetivos, quiero verte correr en 13.85 los 110", le indica.

Ahora es momento de disfrutar del objetivo cumplido. Roberto de Prado, quien marcó una época en las vallas salmantinas defendiendo los colores del ADUS, tiene un digno sucesor. Sus 8.05 en el velódromo de Anoeta en San Sebastián, el 12 de febrero de 2000, dejan de ser el récord provincial. El joven García no conoció a Koeman, pero está alegre y satisfecho porque sabe que en Castilla y León hacía tiempo que no se corría así.

El secreto no está en us gorra
"Me mato cada día en los entrenamientos y en los estudios, con toda la motivación del mundo, pero la clave para mí es que el atletismo siga siendo un hobby, es lo mejor para que funcione, si no, la cosa va mal", cuenta este chico que esta noche no saldrá a celebrar su sensacional actuación porque sus exámenes semestrales son inminentes. En Madrid ha conocido el atletismo de alto nivel, entrena con rivales muy duros y la competitividad está a flor de piel. Pero extraña su grupo de entrenamiento de Salamanca y a sus "amigos, más que compañeros de equipo, y a personas como Rivero que han hecho un gran trabajo conmigo y con el club, dejándose la piel", confiesa.

Aunque su compañera inseparable y por la que se le conoce en el mundillo atlético es su Adidas Classic. Empezó a competir con esta gorra por varios motivos: No puede estar al sol más de diez minutos, ni siquiera en mayo o junio, le molesta mucho en la cara. "Es muy cómodo no tener que peinarse por la mañana cuando tienes que ir a entrenar un sábado a las 11, recién levantado", añade. Aunque ha tenido varias gorras, compite siempre con la misma, la que le regalaron sus padres hace ocho años,"la más cómoda y ligera, aunque haya otras más nuevas o más estéticas" y que tantas veces ha sido remendada por su abuela.

"Si me faltara...sería difícil hacer una buena marca sin ella", expone antes de revelar que tiene las horas contadas, pues su abuela se está quedando sin espacio para dar puntadas. Eso sí, la guardará como oro en paño hasta que pueda cumplir su sueño: "Si fuera a unos Juegos Olímpicos me la volvería a poner, claro".

Bien apretada aguanta todo, incluso después de caer de una valla y dar dos vueltas de campana sigue ahí, en su sitio. Pero el verdadero motivo, afirma el atleta salmantino, es que "es mi seña de identidad. Me hace diferente". Sin duda...