11 años y medio de prisión para el acusado de matar a su novia

Fallo. Rebajan en un grado la pena solicitada por la Fiscalía al tener en cuenta las dos atenuantes de arrebato y confesión de los hechos.
E. G.

El joven V. M. G. P. acusado de matar a la que fuera su pareja en la madrugada del 7 de agosto de 2008 ha sido condenado a una pena de once años y medio de cárcel por un delito de asesinato y la tenencia ilícita de armas, tal y como declaró el veredicto del jurado popular el pasado viernes 12 de noviembre.

En concreto, el magistrado de la Audiencia Provincial condena al imputado a once años de prisión por el delito de asesinato, a lo que se añaden otros seis meses por el delito de tenencia ilícita de armas, al emplear una navaja considerada prohibida –diseñada en modelos de comandos militares, con una zona de sierra, nueve milímetros de hoja y doble filo, de modo que al clavarse entra el aire y se produce la muerte más fácilmente, según señalaron en la vista oral–.

Con este fallo, la Audiencia ha bajado en un grado la pena solicitada por el Ministerio Público –trece años por un delito de asesinato con alevosía–, ya que tuvo en cuenta, al igual que el jurado popular, dos atenuantes: el arrebato y la confesión de los hechos a los agentes minutos después de apuñalar a María San Cipriano, de 18 años.

También ha rebajado en un grado el delito de tenencia ilícita de armas –la fiscal solicitó un año– al considerar que el imputado desconocía que poseer un arma de esas características era un delito, tal y como aseguró V. M. G. P. durante su comparecencia ante el juez. Señaló que adquirió la navaja en un mercadillo instalado en las fiestas de su municipio en Portugal. Reconoció también que varios de sus amigos adquirieron otras.

En el fallo aparecen como hechos probados que el condenado tenía “intención de matar”, por lo que han estimado el delito de asesinato con alevosía. Señalan también que los siete pinchazos que presentaba la joven –seis de ellos efectuados en el cuello, de los cuales dos de las lesiones se localizaron en la vena yugular izquierda, y uno en la zona lumbar– se realizaron “con intención” y que el apuñalamiento se produjo “sin forcejeo” y sin que la víctima “tuviera posibilidad de defensa”. Entre las causas que motivaron la disputa entre la pareja, ha quedado acreditado que el condenado tiene un “carácter celoso y posesivo”, ya que la pelea entre agresor y víctima, como confesó el imputado durante su declaración, se debió a que la víctima no le dejó ver los mensajes de su teléfono móvil y que según el acusado habían sido enviados por “otros chicos” a la joven.

Los forenses que practicaron el reconocimiento al acusado señalaron que “estamos ante una persona que ante un estímulo con un contenido emocional importante, como es la celopatía que presenta, dicho estímulo se asocia a la disfunción cerebral, que limita los mecanismos de control del impulso”. Sin embargo, el magistrado destaca en el fallo que la posible disfunción cerebral, con brotes epilépticos, no influyó en el asesinato, ya que “no le afectó en su voluntad de perpetrar el apuñalamiento”. Desde el momento de la agresión, en la madrugada del día 7 de agosto de 2008 en las inmediaciones de la depuradora de aguas residuales de Villamayor, el joven ingresó en el centro penitenciario de Topas, donde ha permanecido hasta el momento del juicio.

Respecto a las indemnizaciones, el acusado se declaró en situación de insolvencia, por lo que no puede hacer frente a dichas cuantías.