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Sábado, 12 de mayo de 2012    18/5/2012
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Última actualización 03/01/2012@20:46:43 GMT+1

Ante el vicio de pedir al año nuevo, los años suelen responder con cautela: con tacaña y cicatera cautela (dicho sea de forma descriptiva) o con cautela refranera y eufemística (“la virtud de no dar” no siempre es tan `virtuosa´ como proclama).

El cumplimiento de los deseos a veces es bastante secundario. Tenerlos presentes, apostar por su conquista, labrar el terreno de su consecución… normalmente es más fundamental que el mero hecho de que acaben o no alcanzándose en su plenitud. Al fin y al cabo, el problema no es que haya sueños irrealizables. La auténtica `pesadilla´ brota cuando los ciudadanos (por indiferencia, apatía, conformismo, resignación o lo que sea) decidimos tirar la toalla. La toalla de la posibilidad, para más señas.

La renuncia es la pérdida más insalvable. La renuncia es la mayor de las claudicaciones. Por eso (y para no hacer un inabarcable listado de demandas) a los nuevos años suelo solicitarles ilusión, entrega y resistencia. Tres caras de una misma moneda. Tres monedas que cuando se pierden, poco es ya `encontrable´.

Nunca terminé de saber la unidad de medida en que se desenvuelven tales ingredientes, pero si los venden al peso, póngannos unas arrobas; y si es por porciones, que nos den un trozo grande; y si de longitud ha de hablarse, envuélvannos todos los metros. A partir de ahí, bastantes más cuestiones habrán comenzado a rodarse, y bastante más llegarán por añadidura.

El coraje cívico, el compromiso democrático (que desde luego no sobran en esta cultura política que nos rodea) requieren también de esa ilusión, y de esa entrega, y de esa resistencia a las que aludíamos. Y junto a todo ello, tampoco vendrían mal unas cuantas cuestiones que cantaba Sabina en sus `Noches de Boda´: “que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira”; “que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”; “que gane el quiero la guerra del puedo”; “que el fin del mundo te pille bailando”...

Batallar esos deseos (para la vida en general, para la política en particular) no estaría del todo mal. Cuando Rosa Díez visitó Salamanca el pasado abril, unas cosas y otras hicieron rememorar ese tema de Sabina (se adjunta vídeo). Ahora, como entonces, sigue siendo imprescindible “hacer posible lo necesario”: empeño ineludible para todo ejercicio político que se precie.

En 2012, y siempre, toca afrontar con realismo lo real (la realidad incómoda y desagradable no se corrige por el mero hecho de ignorarla: no está de más recordarlo). Pero frente a los apocalípticos de una y otra naturaleza; y frente a los embaucadores de uno y otro signo (al nuevo Gobierno de Rajoy le ha faltado tiempo para emular las falsedades e incumplimientos que tan comunes fueron con el Gobierno de Zapatero)… frente a ese cansino `más de lo mismo´, existe ciudadanía que abandera otra forma de hacer política y que encarna una democracia más saneada.

Esa ciudadanía (aunque a muchos les pese) está dispuesta a seguir afianzando la posibilidad. Con tenaz y laborioso esfuerzo, por supuesto; pero también (no es incompatible) el `esposible´ nos ha de pillar bailando. 2012, ¡¡allá vamos!!

@o_sanchezalonso

 

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  • Que el `esposible´ nos pille bailando

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    17776 | Óscar Sánchez Alonso - 04/01/2012 @ 22:54:46 (GMT+1)
    Querido Enrique: nadie ha hablado de que la valentía, la verdad, la ilusión o la aportación de ideas sea "patrimonio de UPyD, ni del PP, ni del PSOE". Desde luego que no. Lo que sí es cierto -me reconocerás- es que algunos partidos, algunos dirigentes, sí han mentido y sí han incumplido promesas electorales (a ese respecto -como yo soy muy enemigo de las generalizaciones- si quieres podemos ir caso por caso para que no nos quedemos en la simplificación de meter todas las trayectorias y actitudes políticas en el mismo saco).

    A su vez, igual que soy enemigo de las generalizaciones, soy también enemigo de los populismos facilones. En consecuencia, desde luego que no comparto esa idea de que POR NO PERTENECER a un partido se vaya a ser más veraz, más libre y más valiente. Habrá casos y casos, ¿a que sí? Las personas que apuestan en su vida por la verdad, la libertad, la valentía... lo que sea, estoy seguro de que siguen siendo así antes y después de afiliarse. Es decir, dado que son así, así lo siguen siendo se afilien o no se afilien nunca a nada.

    Es más, estoy también seguro de hay personas que POR SER ASÍ, precisamente por eso, es por lo que han dado el paso de involucrarse en un proyecto político, para intentar echar una mano, y para tratar de canalizar un compromiso cívico.

    Señalas que empecemos "a mirar más a los ciudadanos". Claro. Pero el artículo de hecho hablaba de eso. De que hay ciudadanos que encarnan otra forma de hacer política a la que viene siendo tópica y convencional. Y como los partidos expresan el pluralismo político y son cauce fundamental para la participación política... por eso hay ciudadanos que han decidido involucrarse en un partido. Al menos mientras ese partido no les defraude. Si todos los ciudadanos se quedan sentaditos en el sofá de su casa (lamentando lo mal que va esto o aquello... pero sin atreverse a dar un paso al frente para contribuir a corregirlo), me temo que esto tampoco ayuda mucho a esa regeneración democrática sobre la que alguna vez hemos hablado.

    El funcionamiento habitual que muchos partidos han mantenido les ha generado un gran descrédito. Existe una desconfianza hacia los partidos que a veces se han ganado a pulso, sí; pero a mi parecer, convendría eludir simplones maniqueísmos tipo LA SOCIEDAD CIVIL es beatífica e incurruptible y LOS PARTIDOS POLÍTICOS están llenos de mangantes, vagos, impresentables y personas que no tendrían otro sitio donde ir. Como te he dicho, las generalizaciones cada vez me generan más repugnancia, de modo que... huiré siempre tanto de la primera como de la segunda; y preferiré hablar -para emitir un juicio- de ciudadanos concretos (estén o no afliados a unas siglas, tengan o no unas creencias políticas y/o religiosas, sean o no líderes de tal o cual organizacion... etc, etc).

    Por lo demás, un placer charlar contigo, Enrique. Gracias por tu lectura, y gracias también por ofrecerme/ofrecernos tu parecer. Fuerte abrazo.
    17761 | Enrique de Santiago - 04/01/2012 @ 12:09:24 (GMT+1)
    Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. La valentía, la verdad, la ilusión y la aportación de ideas no es patrimonio de UPyD, ni del PP, ni del PSOE, es más los que no pertenecemos a un partido somos más libres, más valientes y aportamos muchas más dosis de ilusión e ideas que los partidos. Dejad de mirad a vuestras formaciones a Rosa Díez, a Rajoy, a... y empezad a mirar más a los ciudadanos a dar ideas, a plantear retos comunes, a olvidar los líderes y así si estaremos todos juntos. Un fuerte abrazo Oscar.
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