Nada más conocerse la noticia de la fusión de las fundaciones Salamanca Ciudad de Cultura y Salamanca Ciudad de Saberes muchos representantes de la cultura en Salamanca pusieron el grito en el cielo.
Una de las primeras repercusiones que implica esta fusión es la reducción de once puestos de trabajo: siete a los que se les rescindirá su contrato y cuatro funcionarios, que serán reasignados en otros servicios municipales.
De los siete despidos, dos son empleados del Museo de Arte Contemporáneo Domus Artium 2002 (Da2), por lo que fuentes cercanas a este centro cultural señalan que éste es el primer paso para terminar cerrando el museo: "Es el comienzo de una muerte anunciada, lenta y dolorosa", aseguran.
En el Da2, tras el despido de Javier Panera el año pasado, quedaron tres trabajadores: dos programadores de arte y una montadora de exposiciones (técnico de montajes). Ésta última persona es la única a la que de momento se le ha respetado su contrato. Sin embargo, tiene lógica pensar que será más que difícil que el nivel de trabajo y cambios de programación en las exposiciones pueda mantenerse con un tercio de los trabajadores en el Museo.
De hecho, fuentes del mundo de la cultura salmantina aseguran que el interés por cerrar el Da2 es grande, ya que "el alcalde no ha ido al centro ni una sola vez, ya sea en campaña o desde que tomó posesión del cargo", reconocen.
Lo que sí es cierto es que el Da2 acoge actualmente dos colecciones de un altísimo valor, una de ellas de la Fundación Coca-Cola, cuyo deposito se renovó este año por cuatro más. Además, la programación de exposiciones para 2012 está ya hecha, por lo que esperan que se respete este trabajo.
Todos los expertos consultados por TRIBUNA señalan a José Luis Barba como el responsable "del terrible daño que se le está haciendo a la cultura salmantina", ya que la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura lleva tres años sin director y es Barba el responsable de las decisiones relacionadas con la programación cultural.
"Con estos movimientos, las visitas al Museo van a bajar porque es imposible que una persona sola se ocupe de programar exposiciones, de montarlas, de valorar seguros, transportes, coleccionistas..." dicen. "El Centro de Arte se va a morir", subrayan, con menos preupuesto cada año para programar y, por lo visto tras estas acusaciones, menos criterio para hacerlo.